Gerona / Oviedo, Agencias
El etarra Faustino Marcos Álvarez fue detenido ayer por la mañana en la localidad fronteriza gerundense de Portbou cuando viajaba solo en un tren Talgo procedente de París con destino a Cartagena y paradas en Barcelona y Valencia. En el momento de su detención el etarra portaba un revólver Smith Wesson del calibre 38, 13 cartuchos, documentación falsa, 6.000 euros y cuantioso material informático: un ordenador portátil, cinco lápices de memoria, dos discos duros y varios CD y DVD. Además llevaba tres DNI falsificados y dos tarjetas de identidad francesas, igualmente falsas.
Marcos Álvarez, nacido el 23 de octubre de 1971 en San Sebastián (Guipúzcoa), permanecía huido, según el Ministerio del Interior, desde 2002, cuando fue desarticulado en Guipúzcoa el «comando Zelatun». La detención fue practicada a primera hora de la mañana por la Policía Nacional, durante una parada rutinaria que se realiza a diario en la estación de Portbou para controlar la inmigración ilegal y adaptar el tren al cambio de ancho de vías.
No es la primera vez que este tipo de controles logran la detención de miembros de la banda que pretenden cruzar la frontera usando el transporte público. En enero de 2007 fue detenido en similares condiciones el etarra Iker Agirre Bernadal, cuando trataba de entrar en tren desde Francia para recopilar información sobre objetivos, como la Copa de América en Valencia.
Con la detención de ayer asciende a 21 el número de capturados por su relación con la banda terrorista este año. El lunes la Guardia Civil detuvo a cuatro personas por su vinculación con el presunto etarra detenido el sábado, Ibai Beobide Arza, quien fue arrestado en un control policial cuando circulaba en bicicleta entre las localidades guipuzcoanas de Asteasu y Villabona.
Fuentes antiterroristas comunicaron ayer que Beobide planeaba atentar de modo inminente contra un empresario y contra un agente de la Ertzaintza, además de tener órdenes de la dirección etarra de reconstruir el «comando Donosti».
Los interrogatorios a los que ha sido sometido el etarra han arrojado luz sobre diversos atentados perpetrados en 2008 por el comando «legal» (no fichado) al que pertenecía Beobide, entre ellos uno contra la sede de los socialistas vascos en el barrio bilbaíno de La Peña en el que resultaron heridos leves siete ertzainas. El comando fue responsable, además, de la colocación de cuatro bombas en playas cántabras, dos en Laredo y dos en Noja.
Beobide huyó a principios de 2009 a Francia, pasando a ser «liberado» (a sueldo de la banda). En agosto pasado regresó a España con instrucciones para reconstruir el «Donosti» y contando con un grupo de colaboradores que le facilitan alojamiento e infraestructura. Entre ellos se encuentran los cuatro detenidos el pasado lunes.
Por otra parte, el Tribunal Supremo ha suprimido la indemnización de 6.000 euros por daños morales que debía abonar el radical Zigor Goikoetxea por amenazar de muerte a la edil del PP en Getxo (Vizcaya) María Arrúe en agosto de 2008. El alto tribunal ha explicado que en la concesión de esa indemnización se produjo un error de forma, ya que su imposición no fue solicitada por la fiscalía ni por los abogados de Arrúe, sino por el PP. La sentencia del Supremo confirma la pena de dos años de cárcel para Goikoetxea, hermano del último jefe del «comando Vizcaya», Arkaitz Goikoetxea, y ha rechazado la petición fiscal de incrementarla.