Oviedo, Agencias
La división volvió a marcar ayer, un año más, el aniversario de los atentados del 11-M de 2004 en Madrid, en los que perdieron la vida 192 personas. Cuando se cumplen seis años del día en que España entera quedó teñida de sangre por las bombas de una trama yihadista, PSOE y PP, y las asociaciones de víctimas que les son afines, escenificaron cada uno su duelo por separado. La única excepción se produjo en el Congreso, donde todos estuvieron unidos por el silencio durante un minuto de homenaje a las víctimas.
Los diputados rindieron honores a los muertos y heridos del 11-M con una declaración institucional del presidente de la Cámara, José Bono, en la que se anunció que, en adelante, cada 27 de junio se conmemorará el Día de las Víctimas del Terrorismo, tal y como había aprobado por asentimiento el Pleno minutos antes. La fecha coincide con el día de 1960 en el que ETA perpetró su primer atentado con víctima mortal, una niña de 22 meses llamada Begoña Urroz. Actos similares también se celebraron en los parlamentos autonómicos.
El homenaje contó con la presencia, en la parte inferior del hemiciclo, de la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas; el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Dívar; la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, todos ellos sentados en sillas delante de los escaños del Gobierno. También estaban el presidente del Senado, Javier Rojo, sentado junto a Bono en la Presidencia, así como el presidente Zapatero, sus tres vicepresidentes, y casi todos los ministros, ocupando sus escaños habituales del hemiciclo.
La jornada de homenajes había comenzado con cierto tono de unidad a las nueve de la mañana en la Puerta del Sol madrileña, donde Aguirre y Gallardón presidieron un acto al que asistieron representantes de los socialistas madrileños.
Pero el consenso acabó ahí y, desgraciadamente, no se extendió a la estación de Atocha, epicentro de la matanza. Mientras Gallardón presidía un homenaje municipal en la cripta del Memorial, en el exterior de la estación la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, que preside Pilar Manjón, protagonizaba otro acto junto a los sindicatos UGT y CC OO. Manjón se quejó de no haber sido invitada al acto municipal. Concejales socialistas y de IU se sumaron al acto del exterior una vez acabado el de la cripta, pero no fueron seguidos por los populares en este gesto.
El cuarto homenaje tuvo por escenario el Bosque del Recuerdo, instalado en el parque del Retiro, y estuvo organizado por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT, próxima al PP). Su vicepresidenta, Ángeles Pedraza, estuvo apoyada por la «número dos» popular, María Dolores de Cospedal, y por el presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes. No hubo representantes de otros partidos políticos.
La queja más estentórea de la jornada estuvo a cargo de Pilar Manjón, quien cargó contra Aguirre por haber dicho tras los atentados de Bombay de 2008 que se sintió «como una víctima del 11-M». También cargó contra Aznar por su «peineta» de Oviedo.