Barcelona / Oviedo, E. P. / L. M. S.
El presidente de la Generalitat, José Montilla, y el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunirán la semana que viene en la Moncloa, aunque aún no hay una fecha para el encuentro. Montilla reveló que Zapatero le llamó el sábado, el día de la multitudinaria manifestación contra el recorte del Estatut, y, aunque dijo que no sabe si está nervioso por la reacción de Cataluña al fallo del Tribunal Constitucional, reconoció que «es cierto que tiene un problema con Cataluña en la medida en que lo tiene España».
El presidente catalán rechazó que se pueda hacer una lectura simplista de la manifestación del sábado, que consideró muy plural y en la que Cataluña demostró su «ambición». Pero negó que fuera independentista o avivara el independentismo. «Si la prensa de Madrid y una parte importante de los opinadores hacen este análisis es que no han entendido nada», dijo Montilla, quien afirmó que ni le agredieron ni se sintió en peligro, pese a los abucheos que recibió.
«También era mi manifestación. ¿Por qué debería sentirme incómodo?», añadió el presidente de la Generalitat, que, sin embargo, admitió que los partidos deben tomar nota de la desafección que los ciudadanos expresaron hacia la clase política.
Una opinión con la que estuvo de acuerdo el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien propuso «escuchar» a los manifestantes, porque hay un descontento que «hay que tener en cuenta».
Dado que mañana y el jueves se celebrará el debate del estado de la nación en el Congreso, Montilla destacó que el PSC trasladará todas las voces que se manifestaron el sábado en Barcelona «en función de sus posibilidades», tras recordar que forman parte del Grupo Socialista. Así, al preguntársele si el PSC romperá la disciplina de voto, indicó que «depende para votar qué».
«Los 25 diputados del PSC en el Congreso están al servicio de Cataluña, no al servicio de otras estrategias, tampoco de las que se recrean en la indisoluble unidad de España, una postura de la que me siento muy lejos, y no soy independentista», subrayó.
Con todo, Montilla afirmó que la sentencia del TC sobre el Estatut está «llena de ofensas gratuitas que no tienen efecto jurídico, pero sí el efecto de tocar las narices». «¿Tienen que reiterar tantas veces la indisoluble unidad de España? ¿Por qué? Hay cosas que ya figuran en el Estatut, pero la sentencia se recrea en ellas», lamentó, aunque admitió que la sentencia también contiene cuestiones de calado. «Tenemos motivos para sentirnos maltratados, pero no podemos sentirnos derrotados ni humillados», concluyó.
Montilla negó que la sentencia ponga en riesgo el desarrollo de la ley de Educación de Cataluña, ni la aprobación esta semana en el Parlamento catalán del proyecto de ley de veguerías y del área metropolitana de Barcelona. Lo dijo después de que la sentencia concluyera que es obligado que el catalán y el castellano sean reconocidos por los poderes públicos como «vehiculares», y negara al Parlamento catalán la capacidad para crear veguerías si se alteran los límites provinciales.
Además, abogó por la unidad de los partidos que defienden el Estatut, pero avisó a CiU de que el acuerdo debe realizarse primero en Cataluña «sin trampas ni tacticismos». «Si alguien quiere hablar de unidad, hablemos primero de unidad en Cataluña, pero trampitas, no», advirtió, después de que el portavoz de CiU, Josep Antoni Durán, planteara aprobar una resolución común inspirada en el discurso que el presidente de la Generalitat hizo tras saberse el fallo del TC.