Madrid / Oviedo, Agencias
Siete años después de que el cámara de Telecinco José Couso perdiera la vida en el ataque de tropas de EE UU al hotel Palestina de Bagdad, el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha ordenado la busca y captura de los tres militares estadounidenses responsables de su muerte, con el objetivo de que puedan ser extraditados a nuestro país. El magistrado ha pedido autorización para desplazarse a Irak y realizar una inspección ocular del lugar de los hechos.
Pedraz vuelve a imputar al teniente coronel Philip de Camp, el capitán Philip Wolford y el sargento Thomas Gibson un delito contra la comunidad internacional, en concurso con un delito de homicidio, en relación con el «ataque a población civil con la causación de la muerte del señor Couso y el acto o amenazas de violencia con la finalidad de aterrorizar a la población civil o los periodistas». El juez considera, así, que existen «motivos bastantes para creer responsables criminales» de estos hechos a los tres acusados.
Según el juez, De Camp fue la persona que «dio la orden directa de disparar» contra el hotel Palestina, pese a saber que se encontraba en la zona civil y era ocupado por periodistas; Wolford transmitió la orden y Gibson fue «quien materialmente efectuó el disparo» que mató a Couso y a otro periodista, Taras Protsyuk, de la agencia «Reuters», y provocó heridas a otros tres.
Dada la «gravedad de los hechos imputados» y teniendo en cuenta que las autoridades de Estados Unidos no han cooperado hasta el momento, al no responder al ofrecimiento de que la comisión judicial se desplazara a los Estados Unidos para tomarles declaración, Pedraz ha ordenado la busca y captura e ingreso en prisión de los tres militares, a efectos de extradición, «como única medida efectiva para recibirles declaración y asegurar la presencia de los mismos en el proceso».
El juez pide a la Comisaría General de Información, al servicio de información de la Guardia Civil y al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que practiquen «las gestiones oportunas» para averiguar el paradero de los tres militares, tomando «las medidas que consideren necesarias». Pedraz cree que «ahora podría existir la posibilidad de una efectiva cooperación, antes denegada», por lo que ha librado una solicitud de auxilio judicial al Gobierno de Barack Obama para que declaren los tres militares.
El Departamento de Estado respondió ayer mismo que los tres militares ya «fueron sujetos a una investigación del Pentágono y se les absolvió de cualquier delito», según declaró el portavoz Phillip Crowley. Los familiares de Couso se muestran «pletóricos» por la decisión de Pedraz. Los testigos españoles del ataque al hotel Palestina de Bagdad han acogido con «gran satisfacción» la decisión del juez Pedraz y le ofrecen acompañarle a Irak para contribuir a esclarecer los hechos.
Desde que en octubre de 2005 asumió esta investigación, Pedraz ha ordenado hasta tres veces la busca y captura de los tres militares estadounidenses. Entonces dicta la primera detención internacional, pero ante la falta de cooperación de EE UU, en marzo de 2006 la Audiencia archiva el caso. El Supremo ordena reabrirlo meses después y Pedraz retoma la investigación en enero de 2007, pero la Audiencia lo vuelve a revocar a instancias del fiscal. En mayo de 2009 el magistrado volvió a procesar a los tres americanos, pero la tercera revocación llegó en el mes de junio.