Madrid, Agencias
El jefe del Ejecutivo y «número uno» del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, admitió ayer ante la dirección de su partido que tiene «preferencias» en las elecciones primarias que se disputarán en el Partido Socialista Madrileño (PSM), pero añadió que él no se juega nada en el proceso que enfrenta a la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, con el líder del PSM, Tomás Gómez.
Según fuentes socialistas, durante la reunión de la ejecutiva federal del PSOE celebrada ayer, varios dirigentes avisaron de que una parte de la prensa y de la sociedad están presentando las primarias como un proceso en el que lo que está en cuestión es la autoridad de Zapatero, a lo que éste replicó que él no se juega nada en las primarias de Madrid, aunque todos conocen sus «preferencias».
Entre tanto, el titular de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, mostró su deseo de ser ministro el día 29 de septiembre, cuando tendrá lugar la huelga general convocada por los sindicatos. Según Corbacho, salvo que el presidente del Gobierno disponga lo contrario, el 29-S quiere compartir la «responsabilidad» de ministro con el resto del Gabinete.
Según el Ministro, el abandono de su actual responsabilidad para formar parte de la candidatura del PSC al Parlamento catalán se producirá cuando la Junta Electoral proclame las listas. «Las listas se proclaman 28 días después de la convocatoria de las elecciones», explicó Corbacho.
«Desde hoy hasta entonces, mi salida del Gobierno se producirá cuando el Presidente lo disponga». Aun así, «espero estar de ministro el 29-S, porque ese día quiero compartir la responsabilidad de ministro con el conjunto de los compañeros del Gabinete», aclaró.
Por otro lado, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, descartó ayer que el anuncio de alto el fuego de ETA pueda afectar a las negociaciones entre el Ejecutivo central y el PNV sobre los Presupuestos Generales del Estado.
Por su parte, el lendakari, Patxi López, dijo que el PSE estará «informado» de las negociaciones. López añadió que hay «margen» para el diálogo y destacó que él no será «un convidado de piedra», sino «protagonista» en el proceso negociador.