Los diputados del PSOE siguen viendo a José Luis Rodríguez Zapatero como su candidato para las próximas elecciones generales, y están convencidos de que lo va a ser, pese a reconocer que la crisis no da tregua y al malísimo resultado cosechado por los socialistas en Cataluña.
Medio centenar de diputados socialistas encuestados por la agencia «Efe» bajo la condición de anonimato han ofrecido su opinión sobre si Zapatero volverá a repetir como cartel electoral del PSOE. Algunos de los críticos se han atrevido a ir más allá y se han pronunciado sobre quién debería ser el adversario de Rajoy.
La gran mayoría tiene «clarísimas» sus preferencias en cuanto a que Zapatero debe ser el candidato, y también abrumadoramente tienen la creencia de que lo será. Varios los miembros de la dirección federal del partido lo han verbalizado en las reuniones quincenales de la ejecutiva del PSOE.
Entre quienes se inclinan por la candidatura de Zapatero se encuentra un histórico, que resume en una categórica frase su parecer: «Hay que apostar a caballo ganador». Aunque este diputado ha censurado en público algunas de las políticas del Gobierno, no tiene dudas de que el Presidente es la mejor baza.
Un veredicto que comparten también otros dirigentes de generaciones más jóvenes. Así, un miembro de la dirección del grupo en el Congreso juzga que «no hay más opción». Dentro de los que creen que Zapatero será el cabeza de lista hay un reducido número de parlamentarios que preferirían que no lo fuera. Un diputado describe su sentimiento con una palabra: «Resignación», porque el PSOE no tiene «banquillo».
Una línea más minoritaria está compuesta por los diputados que desearían que Zapatero fuera el candidato, pero tienen la sospecha de que no lo será. «Parece que él mismo se da por amortizado», se queja una socialista muy cercana al núcleo duro del partido, convencida de que el presidente del Gobierno se ha «sacrificado» para sacar adelante las reformas.
Hay otra «corriente» más: los pocos que ni quieren ni esperan que lo sea. Entre estas dos últimas líneas de opinión hay lo que en matemáticas se conoce como una «intersección de conjuntos»: el vicepresidente Rubalcaba es «la única alternativa posible» para sustituir a Zapatero.
En lo que coinciden mayoritariamente uno y otro bandos es en la utilidad de no seguir posponiendo el debate. No son pocos los que confiesan sentirse cada vez más desazonados con la incertidumbre. «La gente está empezando a cansarse de esperar», constata una diputada que se define como «de las de a pie».
Por otra parte, el ex presidente José María Aznar ha mostrado su confianza en que con «un nuevo liderazgo político» España «recupere un papel estabilizador y de liderazgo en el escenario internacional», que ha perdido como consecuencia de las «políticas equivocadas» de los últimos años.
«La débil situación española no es una maldición histórica, sino el resultado de decisiones políticas irresponsables para los españoles, para nuestros socios europeos y para la estabilidad mundial», ha asegurado Aznar durante el discurso «La situación en el mundo: una perspectiva desde España», que ha pronunciado en el Union League Club de Filadelfia.
Aznar ha pronunciado un segundo discurso en el que ha defendido que las reformas requieren «transparencia y la voluntad para ganarse los corazones y las mentes de los ciudadanos para obtener un mandato político claro». A su juicio, dichas reformas «deberían estar basadas en principios claros: reconocimiento de la realidad, un diagnóstico sensato y la voluntad política para llevar a cabo esas medidas con responsabilidad.