La trama Nóos montó una red de buscadores de internet, que estaba constituida por cuatro jóvenes apasionados por la informática cuyo cometido era muy concreto: buscar información en la red de un determinado asunto. Con la información que reunían el instituto elaboraba después un informe basado en información copiada de internet que se entregaba a los clientes.
Los investigadores han constatado que la persona que se encargó del fichaje de estos jóvenes fue uno de los sobrinos de Iñaki Urdangarín, hijo de una de sus hermanas, que estuvo también contratado en el Instituto Nóos durante los años de mayor esplendor económico.
La fiscalía sospecha que el Instituto Nóos para dar una apariencia de empresa experta en cuestiones empresariales relacionadas, sobre todo, con el deporte y el mecenazgo presentaba a cada cliente un estudio detallado de los proyectos que ofrecía. Se ha comprobado que no se trataba de estudios elaborados con información propia, sino que se rellenaban con datos anónimos que se habían recogido de la red.
Según han confirmado varios testigos, el instituto buscaba un perfil muy determinado para realizar esta labor de búsqueda de datos. Preferentemente debían ser jóvenes apasionados de la informática, con sus propios ordenadores de última generación, acostumbrados a bucear por las redes de internet y que pudieran trabajar en casa. El grupo Nóos encargó esta misión de búsqueda de estos candidatos al sobrino del duque de Palma, que consiguió encontrar a cuatro jóvenes que reunían todos estos requisitos.
Estos cuatro empleados declararon la pasada semana en Barcelona ante la Policía y el fiscal y confirmaron que cobraban 600 euros al mes por trabajar desde el ordenador en sus propias casas. El trabajo consistía en que desde el instituto les encargaban que buscaran información sobre un determinado tema. Toda la información la localizaban a través del buscador Google.
El trabajo podía durar horas o días, dependiendo del asunto que se tratara, y, una vez terminado el encargo, toda la información se grababa en un disco y se entregaba en la oficina del instituto. Este soporte informático se entregaba a Ana María Tejeiro, la esposa de Diego Torres, quien entre otras funciones ejercía de responsable del área de recursos humanos de la empresa. Es decir, se encargaba de los trámites de contratación de los empleados del grupo y del trabajo que realizaban. Los cuatro jóvenes que trabajaban en casa han negado que ellos elaboraran los informes que se entregaban a los clientes. El más rentable para Nóos fue el que se elaboró para el presidente del Villarreal, que pagó casi 700.000 euros por un informe de 20 folios.
El ex consejero de Nóos Miguel Tejeiro declaró al juez que aconsejó al duque comprar pisos para reducir impuestos. Por otra parte, ni uno solo de los imputados de la trama Nóos, salvo que lo pida expresamente, será grabado durante su declaración ante el juez Castro.