JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO | Expresidente del Gobierno

"No hay condiciones mejores que las de Sánchez para poder llegar a un acuerdo"

"Es una circunstancia objetivamente difícil y hablar es interferir"

14.02.2016 | 04:55
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Si a José Luis Rodríguez Zapatero le queda mal sabor de boca por la recta final de su paso por Moncloa, en plena tormenta económica y empapado de críticas a su gestión, lo guarda con celo. "Este país me ha tratado muy bien", asegura en la primera entrevista que el expresidente del Gobierno español concede a un periódico desde el 20-D. Zapatero dice que su tiempo "ya pasó" y por eso huye del protagonismo público en un momento en el que la política española se enfrenta a una fragmentación sin precedentes. Él, que también "sudó la camiseta" para buscar mayorías en sus dos legislaturas, pide reflexión para "ver cómo cristalizan" el pluralismo y los demás cambios que se acumulan.

-Es decir, que no da por hecho que esto haya venido para quedarse. ¿Le interpreto bien?

-No hago un juicio, ni negativo, ni positivo. Lo que quiero decir es que no sabemos el resultado. Cuáles serán las grandes corrientes de fondo ideológicas, culturales, que se van a definir.

-¿Pero no existe ya una nueva política en el país?

-La política es política desde Grecia, la Revolución Francesa, la consolidación de la democracia. Igual que en la arquitectura, cambian los estilos, pero los fundamentos para que un edificio se sostenga son los mismos.

-¿Solo es un nuevo estilo?

-La diferencia más importante en la historia de la organización social y, por tanto, en la política, es la comunicación. Hay una política antes y después de la imprenta, la radio, la televisión -hito decisivo- y ahora con internet.

-Hay quien lo llama populismo.

-También se dijo de la televisión. Tiene la gran ventaja de que la información y el acceso al conocimiento son inmensos. La desventaja es que las grandes ideas y proyectos necesitan sosiego.

-¿Cómo ve la situación política?

-La tenemos que ver con normalidad. Ha habido unas elecciones y el resultado es un gran pluralismo y un escenario de investidura completamente nuevo. Yo gané dos veces las elecciones. El trámite de consultas, con la personalidad del rey Juan Carlos además (siempre preguntaba: "¿cuántos votos traes?"), pues era casi eso, un trámite. Leo todos los días columnas, opiniones de lo que hay o no que hacer. Estoy del lado de los que dejan hacer. Hablar es interferir. Debemos dejar a los líderes políticos que hagan su tarea. Silencio, se pacta.

-¿Pedro Sánchez puede garantizar su investidura?

-Lo está intentando. Lo que sí sé es que no dependerá solo de él. No creo que haya unas condiciones mejores para nadie para poder llegar a lograrlo.

-Dudo que el PP esté de acuerdo. Es la fuerza más votada.

-Como ya ha quedado claro, esto es una cuestión de acuerdos. Es muy difícil pronunciarse. Cuando has estado ahí, sabes que los que están ahora tienen mucha más información y corres el riesgo de no acertar y desviar el foco.

-Me cuesta pensar que usted esté desinformado de lo que ocurre ahí.

-Desinformado no, pero no tengo la responsabilidad y no me siento concernido. Es fundamental ser respetuoso y que al PSOE le salga lo mejor posible. Es mi deseo para Pedro Sánchez, como no puede ser de otra manera. Defiende una circunstancia objetivamente difícil.

-¿Tienen buena relación?

-Sí.

-Se ha hablado mucho de eso, de si es fría. En esas columnas que usted dice que lee.

-Eso tiene un interés relativo. Los liderazgos y el poder se ejercen generacionalmente. Yo representé a una generación, que también era joven. Deseo que las cosas salgan bien, sobre todo al país, porque cuando has sido presidente es lo que más te preocupa y, en cierta medida, pierdes la vertiente más partidista. Tengo una relación razonable. Lo peor que se puede hacer en estos casos es dar consejos.

-¿No se los ha pedido? ¿No le ha llamado?

-No. Hablé con él en campaña. Pero es normal. Con la tarea que tiene, ya tiene bastante. No le voy a aportar nada. Hace bien.

-Pues en su partido han sido muy críticos con la posibilidad de un gobierno con Podemos. ¿Comparte las críticas?

-Tenemos que respetar a todas las fuerzas políticas que tuvieron representación parlamentaria. Yo siempre lo fui con el partido de Pablo Iglesias. Lo voy a seguir siendo. Los posibles acuerdos dependerán de los contenidos. Lo que sí es importante es que seamos conscientes de los dos factores que van a ser determinantes en la evolución política, económica y social. Uno es el horizonte de complejidad económica que se nos viene encima.

-¿Una posible nueva recesión?

-Puede ser. Y sabemos por experiencia que puede desencadenarse en una semana y los efectos ser muy duros en una economía global. El segundo factor es todo lo que representa el proyecto de integración europea y la cohesión de nuestro país.

-Sin embargo, el debate territorial es una de las cosas que se aparcaron en las negociaciones. ¿Hay riesgo de que acabe estallando?

-Es un problema de primera magnitud. España no puede adentrarse en una senda de desconfianza por parte de Cataluña, que pudiera ser de otras comunidades después.

-¿No se ha llegado a un punto en el que la única forma de evitar un cierre en falso es permitir las urnas y apelar a que gane el "no"?

-Soy completamente contrario al referéndum. Además de inconstitucional, divide a la población entre sí o no, casi siempre una división maniquea. Son decisiones que suelen estar igualadas y quien pierde siempre quiere la revancha. En Escocia ganó el no y los partidarios del sí ya llevan un tiempo pidiendo otro. ¿Hasta cuándo? Pronostico que no habrá ningún referéndum más en Escocia; ni en Quebec, porque los dos que ha habido no resolvieron el problema. Las fuerzas políticas catalanas que pusieron la desconexión como objetivo tienen que saber que es imposible política, jurídica y constitucionalmente. Es absurdo e incluso una trampa para la sociedad debatir qué pasaría si fuéramos independientes. No va a suceder. No ha pasado en ningún país democrático. Cuando eso se reconozca y asuma, hay que dialogar para volver a donde nos quedamos, que fue un Estatut ampliamente aprobado por el pueblo de Cataluña y luego corregido en algunas partes por el Tribunal Constitucional. Algo que a mí me quebrantó.

-Con la aritmética, ¿es posible sacar un gobierno sin Ciudadanos?

-Es verdad que las mayorías son las que son. Pero lo importante no es la aritmética en sentido estricto, sino la tarea política para obtener la confianza. Yo tuve 164 y 169 escaños y sudé la camiseta para llegar a mayorías con las leyes orgánicas. La aritmética exige muchas horas.

-Algunos miembros de su partido me cuentan que hay un 35% de posibilidades en este momento de conseguirlo. ¿Lo comparte?

-No me atrevo a vaticinar.

-De usted se dijo, ya en 2014, que impulsaba la idea de la gran coalición con el PP. Cayo Lara le apuntó públicamente.

-¡Se me había olvidado! No estoy en esos territorios para nada.

-¿Y la idea? Sánchez la rechazó.

-Cuando era secretario general me gustaba que los compañeros, y siempre lo hicieron, fueran coherentes con las decisiones del partido y se debatieran. Me remito a la resolución del Comité Federal. Es lo que nos obliga a todos los militantes. Es clara y ahí estoy. Y como siempre pasa en el Partido Socialista, el secretario general tiene un margen amplio de confianza. ¡Solo faltaría!

-A la vista de lo conocido en el Comité Federal, ese margen no parece tan amplio.

-Eso...

-Las filtraciones son elocuentes.

-En las distintas etapas del PSOE, cuando había un silencio estruendoso se decía que el partido funcionaba a mando militar. Siempre que he estado en el Comité Federal ha habido debate, incluso en los momentos en los que gané las elecciones y era presidente del Gobierno.

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