Urdangarín no logra explicar nada

El marido de la Infanta se acantona en que desconocía facturas y contrataciones - de empleados ficticios La presidenta del tribunal para los pies al fiscal

27.02.2016 | 04:16
Urdangarín, durante su interrogatorio por el fiscal Horrach.

Un Iñaki Urdangarín balbuceante y acorralado no supo ayer, en su primera declaración ante la Audiencia de Palma, dar ninguna explicación al desvío de cientos de miles de euros de fondos públicos por las empresas del grupo Nóos, entre ellas Aizoon, que comparte al 50% con su esposa, la infanta Cristina, y Nóos Consultoría Estratégica, que tenía a medias con su socio Diego Torres. El yerno del rey Juan Carlos se escudó en antiguos empleados para responsabilizarlos de las facturas cruzadas entre sociedades del grupo, que permitieron, en el primer foro organizado por Nóos en Valencia en 2004, desviar 714.000 euros.

Personas que habían asistido a los interrogatorios ante el juez Castro habían alertado de la parquedad de palabras y la ausencia de argumentos exculpatorios de Urdangarín. Sin embargo, la imagen que dio ayer fue penosa.

El fiscal Horrach le pregunta sobre una factura de Shiriamasu (empresa de Torres) contra Nóos por la "búsqueda del director de proyecto de Juegos Europeos para Valencia. "Sé que Antonio Vallabriga (empleado de Nóos) era el director del proyecto", contesta. "No recuerdo las fechas, puedo consultar mis notas", trata de escabullirse. En vano. "No me encargaba de los asuntos de contratación", añade con muletilla que no abandona. Horrach le interroga sobre otra factura de Virtual (empresa de Torres) contra Nóos por el plan de comunicación del Illes Balears Forum. "El Illes Forum tenía a Mario Sorribas de encargado de medios, pero yo no sé nada de la factura"

El fiscal tiene un arsenal de facturas irregulares y las descarga, sin piedad, contra el desnortado acusado. "Nóos Consultoría facturó 100.000 euros a Nóos para organización y diseño del Valencia Summit". "Luego se giró otra factura de 200.000 euros", añade el interrogador. Urdangarín se trabuca: "Yo del tema de las facturas no sé, supongo que corresponderán a algo; no soy el administrador de Nóos Consultoría". Cuarta factura, de 390.000 euros, idéntica contestación: "No me encargaba yo".

Horrach saca cuentas: la Generalitat de Valencia pagó un canon de 900.000 euros a Nóos para cada Valencia Summit y las empresas del grupo se llevaron 714.000 euros del primero. "Solo he llevado la facturación de Aizoon de la que era administrador", alcanza a decir el exduque, que poco después alega desconocimiento sobre facturas sospechosas de Aizoon.

Urdangarín asegura que se dedicaba a llevar los proyectos deportivos de Nóos y las relaciones públicas. Por eso, el asesor legal y tributario de Nóos, Miguel Tejeiro (exacusado y ahora testigo de cargo) le metió un gol. "Tenía unos asesores, yo me dedicaba a lo que me dedicaba y he descubierto ahora esos empleados que nunca había visto trabajar en Aizoon. Nuestro asesor era Miguel Tejeiro y nos proponía tener empleados por un tema fiscal. Había otros empleados que no he conocido y que supongo que eran para llenar esos números fiscales", se escabulle.

Horrach le pregunta qué hacían sus sobrinos Jan, Lucas y Lucía Gui Urdangarín en Aizoon. "Me eran muy útiles a mí en los proyectos", dice. Y añade que Aizoon tenía una red variable de consultores y documentalistas que trabajaban en sus casas y a los que coordinaba y pagaba en sobres su sobrino Jan Gui. Algo bastante increíble.

El fiscal insiste con las pruebas: cuatro facturas de Aizoon contra Nóos por casi 300.000 euros. "Desconozco si son servicios para los Valencia Summit". El fiscal se enfada y le espeta: "Nóos no era una multinacional y usted tenía que estar al tanto de lo que allí ocurría". El miércoles por la mañana seguirá el calvario.

Claro que ayer también hubo para el propio Horrach, quien, una vez más salió en tromba a defender a la Infanta frente a la acusación particular de Manos Limpias, que quiere usar como pruebas de dos delitos fiscales de Cristina de Borbón unos correos electrónicos y otros documentos. Samantha Romero, presidenta del tribunal, censura su acción y comenta: "Es la primera vez que veo que una acusación cuestione las pruebas de otra acusación". La presidenta del tribunal aún tendrá otra ocasión de pararle los pies, recordándole que la valoración de las pruebas es función del tribunal.

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