La madre de la víctima asturiana de "La Tigresa": "No cumplen ni la mitad de la condena"

"Se está olvidando todo", se queja María Pilar Pertierra, que perdió a su hijo en el atentado de la plaza de la República Dominicana

15.04.2016 | 12:39
María Pilar Pertierra.

Ya tuvo que pasar un mal trago con la excarcelación de Iñaki de Juana Chaos. Ahora tiene que ver cómo otra integrante de aquel comando de ETA que mató en 1986 a doce guardias civiles -uno de ellos su hijo de 20 años, Andrés José Fernández Pertierra- en la plaza de la República Dominicana, Idoya López Riaño, "La Tigresa", está a punto de disfrutar de un permiso de tres días, y podría ver adelantada su salida definitiva de prisión, prevista para el 8 de diciembre de 2017. María Pilar Pertierra, gijonesa, aunque afincada en Málaga, no esconde su desazón. "¿Qué me va a parecer? Mal. Son unos criminales y no cumplen ni la mitad de la condena que se les ha impuesto", aseguró ayer esta mujer de 78 años, que se recupera de un ictus que le ha paralizado la mitad de cuerpo y que últimamente ha sufrido la pérdida de una nieta, aquejada de leucemia. "Tenía 20 años, los mismos que mi hijo. A Andrés lo mataron un 14 de julio y ella murió un 31 de julio", se lamenta.

Arrepentimiento

Entre las razones que da dado el juez de Vigilancia Penitenciaria para autorizar el permiso carcelario de "La Tigresa" está su sincero arrepentimiento, que volcó en una carta. "Las muertes de este comando me duelen en lo más profundo del alma y aun más por no haber podido hacer nada por evitarlas. Yo tan solo tenía 20 años y aun así me jugué la vida en ese intento. Me costó siete años de mi vida en Argelia y que se me condenara a una pena terrible", escribió López Riaño al juez. Estas palabras hieren inmensamente a María Pilar Pertierra. "Podía haberlo pensado antes de hacer lo que hizo. Si no hubiese matado a tanta gente no tendría que pedir perdón", señaló la gijonesa.

Para esta mujer, "se está olvidando todo lo que hicieron", una situación que no puede comprender. "Son una gentuza, que lo único que quieren es que se olvide todo para volver a empezar de nuevo. No han terminado de matar, simplemente lo están aplazando", manifestó Pertierra. Y le choca especialmente la facilidad con la que se está excarcelando a los etarras, mientras se pide con vehemencia el encarcelamiento de políticos que por lo menos no han matado a nadie.

Idoya López Riaño, que pasaba por ser una de las etarras más frías y aparentemente menos dispuesta al arrepentimiento, se presenta ahora contrita. Condenada a 2.000 años de cárcel por 23 asesinatos, ha pasado los últimos 21 en prisión, y fue expulsada de ETA en 2011 por acogerse a la llamada "vía Nanclares", esto es, por apartarse de la violencia y pedir perdón a las víctimas para acogerse a beneficios penitenciarios para poder salir antes de prisión. Idoya López Riaño saldrá en libertad, pero a María Pilar Pertierra solo le quedarán las cenizas de su hijo.

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