El pepino está de moda; desde complemento para una bebida alcohólica hasta convertirse en el ingrediente principal de una sopa
Caius Apicius/EFE
Quién nos lo iba a decir: el pepino está de moda; el pepino, ese fruto controvertido que tiene tan devotos partidarios como acérrimos enemigos, ha cambiado su hábitat gastronómico habitual para convertirse en estrella invitada en los mejores bares de copas, como ingrediente que ha sustituido al limón en la que seguramente sea la bebida larga más popular del planeta: el gin & tonic.
El pepino es la base de una de nuestras sopas veraniegas, de nuestro póker de sopas de verano: gazpacho, ajoblanco, vichyssoise y... ´tsatsiki´, o ´tzatziki´, según transcriban ustedes la correspondiente consonante griega, porque la receta es griega, y parte de la combinación de pepino, yogur y algún otro elemento, como ajo y cebolla. Y verán que en muchos libros se refieren al ´tsatsiki´ como una "salsa griega", no como una sopa. Es así, en efecto, pero todo depende de la consistencia que se le dé: puede ser salsa para pescados a la parrilla, crema, sopa y hasta refresco para beber.
Haremos la sopa
Nosotros vamos por sopa. Pelamos un par de pepinos y los cortamos en trozos; hacemos lo mismo con un diente de ajo pequeño y una cebolla blanca dulce. Purgamos todo en un bol con agua y un chorrito de vinagre, de 20 a 30 minutos en la nevera; al cabo de ese tiempo lo escurrimos bien: ya no repetirá. Lo pasamos a un robot de cocina y lo trituramos, añadiendo un vaso de agua fría, un chorrito de aceite, una cucharada de vinagre blanco y suave -el vinagre de sidra va muy bien-, y la sal necesaria, mejor si es marina.
Mezclamos bien y vamos incorporando cuatro yogures, dos desnatados y dos griegos, hasta conseguir la textura deseada, en nuestro caso como la de una sopa cremosa.
Guardamos el ´tsatsiki´ en la nevera y lo servimos en cuencos individuales, decorando con una cucharada de huevos de salmón en cada uno y unas briznas de cebollino... o unas tiras finísimas de piel de pepino.
Y ahí tienen una deliciosa sopa veraniega; deliciosa, claro, si les gusta el pepino.