Almorzar con el presidente de los Estados Unidos es un privilegio que hay que pagar, literalmente, como descubrieron cuatro empresarios que compartieron una comida de trabajo con Barack Obama. Según reveló el portal de internet «Politico.com» y confirmó ayer la Casa Blanca, después del almuerzo funcionarios presidenciales pidieron el número de la tarjeta de crédito a los acompañantes de Obama para cobrarles el menú. La portavoz de la Casa Blanca afirmó que «de vez en cuando se pide a los invitados que paguen el importe de sus comidas para garantizar que no haya conflictos de intereses, reales o aparentes».