Carla Bruni, luciendo tipazo, y Nicolás Sarkozy, sacando pecho. El descanso de la glamourosa pareja está dando mucho trabajo a los fotógrafos. Eso sí, con teleobjetivo. Un férreo dispositivo de seguridad impide acercarse al matrimonio durante sus vacaciones de tres semanas en la casa que la familia de Bruni tiene en Cap Negre, a orillas del Mediterráneo. Si el domingo la primera dama se cubría con un sucinto bikini negro, la última imagen de la cantante muestra que ha cambiado de color para decantarse por el morado, su favorito. Su marido, mientras, exhibe un bañador más recatado y una forma física que demuestra los beneficios del ejercicio físico que practica a diario, aunque en algunas fotografías las mentes mal pensantes podrían sospechar que mete algo de barriga...
Lo que salta a la vista es la presencia de guardaespaldas que, con un atuendo poco veraniego, vigilan cada baño de Carla y Nicolás.