El accidente que sufrió el nadador más rápido del mundo, Michael Phelps, la semana pasada, aunque no fue provocado por él, le está saliendo caro. Ahora, a los «problemillas» que el plusmarquista tiene con la marihuana hay que añadir uno nuevo: el alcohol. El campeón olímpico y del mundo reconoció que había bebido una cerveza una hora antes del accidente de coche en el que se vio envuelto el pasado jueves, cuando el Cadillac Escalade que conducía chocó contra un Honda Accord que pilotaba una mujer, Amanda E. Virkus. El nadador salió ileso, pero la conductora del otro vehículo tuvo que ser trasladada a un hospital, pues tenía dolores en la cabeza y un brazo. Virkus tendrá que responder ante la justicia, pues la hipótesis de la Policía sobre el origen del accidente resta importancia a la cerveza que bebió Phelps y apunta a que ella se había saltado un semáforo en rojo. No obstante, la revista «People» acusa al nadador de conducir con una licencia caducada y emitida en un Estado diferente del de su lugar de residencia, lo cual es ilegal en Estados Unidos. Phelps tiene antecedentes al volante, pues en 2004 fue detenido por conducir ebrio y condenado a dieciocho meses de libertad condicional.
El deportista ha escrito en su perfil de Facebook una nota de agradecimiento a todos los que le han apoyado a raíz del accidente.