Una cena en el palacio de la Almudaina sirvió como despedida a la estancia oficial de los Reyes en Palma de Mallorca. Don Juan Carlos y doña Sofía, acompañados por los Príncipes de Asturias, dijeron adiós al verano acompañados por las principales autoridades de las Baleares.
Los Reyes y los Príncipes de Asturias esperaron a las autoridades en una línea de saludo, antes de pasar al comedor. Allí, pudo verse a doña Sofía compartir confidencias con la Princesa de Asturias, y al Príncipe, bronceado y de nuevo con barba, quizá siguiendo el ejemplo de su padre, el Rey. Para la ocasión, doña Sofía eligió un pantalón blanco combinado con un blusón en gasa del mismo color, estampado con motivos marinos y ribeteado en rojo. La Reina eligió como complementos varias cadenas de oro, un pequeño abanico y un bolso de mano en color naranja.
Doña Letizia también eligió el blanco para asistir a la cena, pero en un modelo mucho más sencillo. La Princesa llevaba un vestido de cóctel sin mangas y escote asimétrico que dejaba ambos hombros al descubierto y cerrado con un collar, también en blanco. En su mano izquierda, un bolso baguette en piel dorada con remaches, y como únicas joyas -además de la alianza de su anillo de pedida- una sortija en la mano izquierda y unos sencillos pendientes de brillantes. Como calzado, doña Letizia eligió unas sandalias decoradas con cristal, y el cabello recogido en una coleta.
Las vacaciones de la Familia Real en Mallorca han estado salpicadas por los atentados de la banda terrorista ETA en la isla. Los últimos, el 9 de agosto, con tres artefactos de poca potencia en Palma, que no dejaron heridos, tras asesinar a un inspector de Policía y a dos guardias civiles en junio y julio respectivamente. Días más tarde del último atentado, los Príncipes de Asturias pasearon con sus hijas, las Infantas Leonor y Sofía, por el puerto deportivo, para mostrar su apoyo a la isla.