Tras llegar a Israel para su primer concierto en el país en los últimos 16 años, Madonna visitó en la ciudad vieja de Jerusalén el Muro de las Lamentaciones, el lugar más sagrado para el judaísmo. La diva del pop aterrizó en el aeropuerto de Tel Aviv con sus hijos en la madrugada del domingo, y esa misma noche se dirigió al Kotel (Muro de las Lamentaciones), en la vieja ciudadela amurallada.
La visita se gestionó con el mayor secretismo, para proteger a la cantante, que estuvo en todo momento rodeada por policías y guardias de seguridad. Madonna llegó a las murallas en un Mercedes negro con los cristales oscuros y visitó las ruinas arqueológicas que yacen bajo el sagrado lugar adentrándose en un túnel. La cantante, de 51 años, no es judía, aunque es seguidora de la Cábala (en la tradición judía, el sistema de interpretación mística y alegórica del Antiguo Testamento).
Desde que se inició en su fe cabalística, Madonna prefiere que la llamen con el nombre judío de Esther, no ofrece conciertos los viernes por la noche para respetar la jornada sabática y, según algunas informaciones, observa las estrictas reglas de alimentación kosher.