Fred DeNegri estaba disfrutando en su casa de Florida de una barbacoa junto a su esposa cuando, al tomarse una Pepsi dietética, se atragantó con algo «repugnante», que resultó ser una rana o un sapo destripado.
DeNegri vació el recipiente en un fregadero para ver qué había dentro de la lata del refresco, pero el extraño objeto no salió, hasta que su esposa, Amy, logró sacar «una cosa oscura». «Fue repugnante», dijo Amy. El matrimonio sacó fotografías del objeto antes de llamar al control de venenos y a la Administración Federal de Fármacos y Alimentos de EE UU, que examinó la lata en el laboratorio. Pepsi considera que se ha probado la confianza «en la calidad de nuestros productos», pero Amy quiere que la compañía indemnice a su esposo.