La princesa Carolina de Mónaco ha regresado a Mónaco para instalarse allí sin su marido, Ernesto de Hannover, después de diez años de residencia en Fontainebleau, cerca de París, según publica el semanario francés «Paris Match».
«Triste regreso a Mónaco», titula la publicación, que en su portada presenta una fotografía de la princesa junto a su hija Alejandra, de 10 años, en una ceremonia oficial celebrada en el Principado el pasado 6 de septiembre. Desde dos días antes la princesa, que tiene 52 años, reside en Mónaco y la revista recuerda que la última aparición oficial de la pareja fue a finales de junio pasado pero que, durante el verano «apenas se han cruzado», porque Carolina lo pasó entre su barco «Pacha III» y su residencia de Saint-Rémy-de-Provence. Mientras tanto, Ernesto de Hannover (55 años) «pasaba cada vez más tiempo en compañía de una "amiga"...» se añade en «Paris Match», con relación a Maryam Sachs, nuera del millonario Günter Sachs y madrina de Alejandra, la hija de la princesa. «No mantienen el misterio en torno a su complicidad», añade el semanario sobre Ernesto y Maryam, de 47 años, nacida en Irán y educada en París, casada desde hace veinticuatro años con Rolf Sachs, hijo del «playboy» Günter Sachs y que publica «libros de arte». La princesa está «herida en el amor y en la amistad», interpreta la revista sobre la relación entre Maryam Sachs y Ernesto de Hannover, y está empezando a recobrar su papel representativo entre los Grimaldi en actos celebrados en el Principado. «Paris Match» se pregunta si Carolina se dedicará a preparar a sus hijos para una eventual sucesión en el trono a Alberto II si éste no tiene descendencia o si prestará tal vez a Charlene Wittstock (veinte años menos que él) sus consejos para llegar a ser princesa.