Tras ocho años de matrimonio, el torero Rafa Camino y su mujer, la ovetense Natalia Álvarez, han decidido separarse por mutuo acuerdo. El «desgaste de la relación» parece ser el principal motivo para una separación que ha pillado por sorpresa a muchos.
Desde hace años su presencia en los actos sociales y las fiestas -de las que el diestro era habitual en su soltería- ha sido escasa y por ello esta noticia ha sorprendido a todo el mundo, que veía a la pareja muy compenetrada y tranquila en su vida diaria, muy casera.
Según explica la revista «¡Hola!» la decisión de separarse ha sido de mutuo acuerdo y no hay terceras personas involucradas, sino que este distanciamiento se debe al desgaste de la relación y las frecuentes discusiones entre ambos que habrían ido deteriorando la convivencia.
Rafa y Natalia, que comenzaron su relación en 2001, tienen un hijo de cuatro años que se llama como su padre. La pareja contrajo matrimonio en la Catedral de Oviedo ante más de 300 invitados. Ella lucía un vestido del diseñador Eduardo Ladrón de Guevara, un mikado en seda natural con terciopelo, bordado en plata vieja en cuello y en escote y bocamangas. Estaba inspirado en motivos del Prerrománico asturiano.
Camino llegó a la Catedral del brazo de su madre y madrina, Mari Ángeles Sanz, cinco minutos antes que Natalia. Allí esperaban su padre, Paco Camino, sus tres hermanos, y toreros como Miguel Báez, El Litri, Enrique Ponce, Víctor Puerto, Emilio Muñoz, El Fundi, El Niño de la Taurina... Natalia llegó del brazo de su padre, José Manuel Álvarez.
El 5 de febrero de 2004 nació Rafa, quien recibió las aguas bautismales en una finca de dos ganaderos amigos de la familia, en Segovia. La ceremonia fue oficiada por Rodrigo Sastre, de San Pedro de Nora, quien había casado a Paz y José Manuel, padres de Natalia, y la bautizó a ella.