Gijón,
Teté F. BALSEIRO / R. VALLE
Sobre unos tacones altísimos y de un negro riguroso que sólo rompía el fulgor de su juego de pendientes y collar de brillantes y rubíes. Así entraba Carmen Cervera, la baronesa Thyssen-Bornemisza, en el salón del hotel gijonés donde iba a recibir el premio «Melvin Jones», que le concedía el Lions Club de Gijón por su labor filantrópica. Entre los aplausos del centenar de asistentes a la cena de gala y los ecos de las gaitas de la banda «José Blanco», la mediática Tita ponía la guinda a dos días en Asturias. La baronesa se alojó en Lastres de la mano de su gran amigo José Antonio Olivar, estuvo de espicha en Villaviciosa, subió hasta los lagos de Covadonga y vio la playa de San Lorenzo desde «el paseo marítimo más maravilloso del mundo», como le confesó a la alcaldesa de Gijón.
«Ahora mi mente esta con Heine (su difunto marido), de quien aprendí la universalidad del arte», explicaba la baronesa tras recibir el premio de manos de Luis Fernández, presidente de los «leones» gijoneses. Tita también tuvo un guiño para la Princesa Letizia, quien hasta ahora era la única poseedora de este galardón. El empresario Luis Fernández fue también su acompañante en la visita que Tita realizó a última hora de la tarde al Ayuntamiento de Gijón para saludar a Paz Fernández Felgueroso. Carmen Cervera se encontró a las puertas de la Casa Consistorial junto a Henar Ortiz, tía de la Princesa Letizia y colaboradora de los Lions; la pintora Mercedes Lasarte, un grupo de paparazzi de las televisiones nacionales y varios curiosos con los que no tuvo inconveniente en posar. Y eso que más de uno no dudó en colarse por la ventanilla del Mercedes blanco de la baronesa para lograr un primer plano. De la casa de todos los gijoneses salió con un libro de Pelayo Ortega, una caja de princesitas de la confitería La Playa y la promesa de volver a Gijón para conocer el Jardín Botánico «¡Tiene que ser maravilloso!», sentenció. Tan «maravilloso» como toda Asturias.