La ex empleada y supuesta ex amante de Joan Laporta, la brasileña de 37 años Flavia Massoli, ha denunciado al Barcelona por despido improcedente. Era lo que le faltaba al presidente del club blau-grana, inmerso en un escándalo de espionaje.
La historia de Laporta y Massoli se remonta a 2006, cuando la escultural carioca trabaja como relaciones públicas en el hotel hotel Arts de la Ciudad Condal. El presidente azulgrana quedó prendado de ella. Tanto que el 3 de abril de ese mismo año, recibió una oferta del Barça para formar parte de su departamento de relaciones públicas.
Entre sus tareas estaba atender «las solicitudes formuladas, entre otras, por fundaciones, hospitales, escuelas y ONG». El contrato se convirtió en indefinido en el mes de septiembre, con un salario de 2.541 euros brutos mensuales.
Aunque no se sabe bien cuándo comenzó la relación sentimental con Joan Laporta, Flavia acompañaba al primer equipo en algunos viajes al extranjero. En algunos llegó a coincidir con la entonces todavía mujer del presidente barcelonista, Constanza Echevarría. Según publica «El Mundo», un directivo azulgrana afirma, al respecto, que «se sabía que los dos estaban liados, pero en los viajes guardaban las distancias».
La relación personal y laboral comenzó a torcerse con motivo de la moción de censura contra Laporta. La relación era bien conocida por la oposición y su permanencia en el club una amenaza para su mandato. Comenzó una presión sin tregua para que Flavia firmase la baja voluntaria. El 31 de julio de 2008 la hicieron firmar la baja voluntaria y el finiquito encima del capó de un coche, según su abogado, Cecilio Onoyarte. La brasileña, siempre según el letrado, siguió recibiendo unas amenazas que le impidieron presentar cualquier reclamación. Incluso «ha estado con un cuadro ansioso depresivo que le impedía recomponer su situación profesional y personal».