Megan Fox reconoce que recurre a armas infalibles para encandilar a sus «víctimas»: «La sensualidad puede ser un arma poderosa y que las mujeres deben aceptar en lugar de luchar contra ella. Nosotras no tenemos la fuerza física de los hombres, pero no la necesitamos porque podemos hacer uso de nuestras dotes femeninas». Está harta de su imagen de mujer objeto y reivindica la liberación de la mujer afirmando que «hablar de sensualidad y sexo para un mujer es escandaloso. Los hombres son admirados por sus proezas sexuales, mientras que nosotras provocamos malestar». «Sólo me como a los hombres en los rodajes», añade.