La nave «Soyuz TMA-14», que llevaba a bordo al cosmonauta ruso Guennadi Padalka, al astronauta estadounidense Michael Barratt y al turista espacial canadiense Guy Laliberté, fundador del «Circo del Sol», regresó ayer a la Tierra. La «Soyuz» aterrizó sin contratiempos a las 04.32 GMT en las estepas de Kazajistán, en Asia Central, tras un descenso de tres horas y media desde la estación espacial internacional (EEI), informó el Centro de Control de Vuelos Espaciales de Rusia (CCVE).
Helicópteros militares rusos detectaron la nave cuando descendía en paracaídas y la acompañaron hasta el lugar de aterrizaje para recoger a la tripulación y llevarla primero al cosmódromo kazajo de Baikonur, para pasar un chequeo médico, y después a Rusia. «Según los servicios de rescate, la nave con los cosmonautas aterrizó exitosamente en el sector previsto, a unos cien kilómetros de la ciudad kazaja de Arkalyk», indicó un portavoz del Centro ruso. Agregó que los tres cosmonautas aguantaron sin problemas las sobrecargas del viaje de regreso y se encuentran bien, según los médicos que los examinaron tras su salida de la cápsula de descenso. «Padalka, cuando lo ayudaron a salir, se comió gustosamente una enorme manzana roja kazaja, mientras Laliberté, siempre fiel a sí mismo, en cuanto lo sentaron en la tierra se puso la nariz roja de payaso», comentó el portavoz.
Padalka y Barratt regresan tras trabajar en la plataforma orbital 198 días, mientras el séptimo turista espacial de la historia llegó a la EEI el pasado 2 de octubre. Laliberté, quien desembolsó 35 millones de dólares por la aventura espacial, viajó a la EEI el 30 de septiembre junto al cosmonauta ruso Maxim Surayev y el astronauta de la NASA Jeff Williams.
A diferencia de otros turistas, el multimillonario canadiense no realizó experimentos científicos, pero coordinó desde el espacio un espectáculo dedicado a la conservación del agua en la Tierra en el que participaron, entre otros, U2, Shakira y Al Gore. «Nunca he negado que quería aprovechar esta oportunidad para llamar la atención sobre la situación del agua en el mundo», aseguró Laliberté.