La sociedad monegasca volvió a vestirse de etiqueta. Esta vez el asunto era la Fundación que lleva el nombre del príncipe Alberto de Mónaco y que cada año concede sus premios especiales en apoyo de los que trabajan por el bien común en todo el planeta.
La ceremonia, al margen del carácter humanitario y sostenible, permitió volver a ver juntos al príncipe y su novia, la nadadora sudafricana Charlene Wittstock, ausente por problemas de protocolo en las citas monegascas de las últimas semanas,
La larga jornada de galas y actos benéficos se desarrolló en Mónaco durante todo el pasado sábado y arrancó con una subasta en Montecarlo en la que el actor Kevin Costner fue el compañero de asiento del príncipe. En esta subasta, destinada a conseguir más fondos para la Fundación del príncipe, los asistentes pujaron por 55 esculturas de águilas perdiceras, realizada por la casa Sotheby's en el Principado de Mónaco.
Entre los actores, en la posterior entrega de premios, destacó, por encima de otras, la presencia del ex 007 Roger Moore, al que acompañó su mujer, Kristina, muy elegante, con joyas de Van Cleef&Arpels.
También acudieron Lorenzo y Astrid de Bélgica y Guillermo y Sybilla de Luxemburgo.
La ceremonia de entrega de los premios de la Fundación Alberto de Mónaco sirvió también para el estreno mundial de la película «Oceans» de los franceses Jacques Perrin y Jacques Cluzaud, que en este Foro Grimaldi monegasco recibieron, además, un premio especial de manos del príncipe.
La galardonada principal en todas estas actividades fue la ex ministra de Medio Ambiente de Brasil Marina Silva, que recibió el reconocimiento de la Fundación Alberto de Mónaco por su trabajo en la lucha por conservar los bosques tropicales de su país.
La del sábado fue la segunda edición de estos premios que protagoniza de forma muy personal el príncipe Alberto de Mónaco.