La actriz australiana ganadora del «Oscar» Nicole Kidman pidió ayer ante el Congreso de EE UU una respuesta «integral» a la violencia dirigida contra las mujeres en el mundo y mayores ayudas a programas de desarrollo en países pobres. «La violencia contra las mujeres y niñas es, quizá, la violación de los Derechos Humanos más amplia y sistemática en el mundo. No reconoce fronteras ni raza ni clase», dijo Kidman en su testimonio ante el subcomité de Organizaciones Internacionales y Derechos Humanos de la Cámara de Representantes.
Las víctimas de la violencia «necesitan y merecen nuestro apoyo, no con una caja de curitas (tiritas), sino con una respuesta integral y bien financiada que reconoce que los derechos de las mujeres son Derechos Humanos», enfatizó.
Kidman acudió ante el subcomité en calidad de embajadora de Naciones Unidas del Fondo de Desarrollo para la Mujer (Unifem), puesto que ocupa desde 2006, junto a otros líderes y activistas políticos de Estados Unidos.
«Hasta hace poco, la violencia contra las mujeres y la inestabilidad que eso causa permanecían ocultas. Creo que el acento (en esta audiencia) se pone en el reconocimiento de que es un asunto urgente y de que debe ocupar un espacio destacado» en la agenda política, afirmó Kidman.
La actriz se quejó de que pese a que muchos países cuentan con leyes contra la discriminación por sexo, la violación, el abuso conyugal y el matrimonio de menores, «en el mundo real las leyes no se aplican y la impunidad es la norma». Kidman compartió con los congresistas sus experiencias en el seno de Unifem, entre ella, su viaje a Kosovo, donde se enteró de la tragedia de una mujer que fue violada y sufrió abusos repetidamente por soldados, quedó embarazada y con profundas huellas físicas y psicológicas. Ese caso, recordó, fue a parar al Tribunal Internacional para Yugoslavia, lo que, a su juicio, fue un paso definitivo para que las violaciones en tiempos de guerra se procesaran como un crimen contra la Humanidad.