A Lindsay Lohan le han dicho que vaya a rehabilitación y ella, como Amy Winehouse, ha respondido «no, no, no». Los problemas familiares están agravando su adicción al alcohol, pero la actriz no parece dispuesta a aceptar ayuda de nadie. La protagonista de «Chicas malas» sale cada noche de fiesta sin preocuparse por su estado de salud, y sus familiares y amigos están cada vez más preocupados por su conducta. Según fuentes de la web Radaronline, ir a rehabilitación es algo que Lindsay «ni se plantea, no entra en sus planes». La actriz debería acudir a clases de prevención del alcoholismo que le impuso un juez como consecuencia de su conducción temeraria y bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, el caos en su vida es tal que últimamente ni siquiera acude a ellas.