El telescopio espacial «Fermi» de rayos gamma cumple un año de observaciones durante las que ha reforzado las teorías del físico Albert Einstein sobre el tiempo y el espacio. En su búsqueda de esos misteriosos rayos también ha trazado un mapa del universo con una sensibilidad y una claridad que no tienen precedentes. El telescopio es una misión conjunta en la que intervienen EE UU, Alemania, Francia, Italia, Japón y Suecia. Dedicado casi exclusivamente a la búsqueda de rayos gamma, su objetivo es el estudio de fenómenos cósmicos como la actividad de los núcleos galácticos, los pulsares y otras fuentes de energía, como la materia oscura.
Desde que comenzó a operar después de ingresar en órbita, el telescopio ha capturado más de mil fuentes de rayos Gamma, un tipo de radiación electromagnética cuya altísima energía, expresada en sus fotones, viaja y se esparce por todo el universo; pero, sobre todo, logró proporcionar una medida que constituyó una prueba empírica sobre las teorías de la relatividad y de la unificación del tiempo y el espacio, tal como las enunció el físico alemán a comienzos del siglo pasado. Básicamente, esas teorías se refieren a concepto del tiempo en relación con los cuerpos y la velocidad de la luz. «Los físicos quisieran sustituir la visión de la gravedad de Einstein, como lo expresan sus teorías de la relatividad, por algo que abarque todas las fuerzas fundamentales», señaló Peter Michelson, investigador. «Las ideas son muchas, pero son muy pocas las formas que existen de ponerlas a prueba», señaló.
Para los científicos, «Fermi» ha proporcionado una forma de poner a prueba su teoría. Según el modelo de Einstein, toda la radiación electromagnética, incluyendo las ondas de radio, la luz infrarroja, la luz visible, los rayos X y los rayos gamma, se desplaza por el vacío a la misma velocidad.
El 10 de mayo «Fermi» y otros satélites detectaron un destello de rayos gamma identificado como GRB 090510. La explosión ocurrió como resultado de la colisión de dos estrellas neutrónicas y los estudios mostraron que ese fenómeno ocurrió en una galaxia a 7.300 millones de años luz de la Tierra.
De los muchos fotones de rayos gamma detectados durante 2,1 segundos, había dos cuya energía era totalmente diferente. Sin embargo, tras desplazarse más de 7.000 millones de años, el par de fotones llegó con una diferencia de apenas nueve décimas de segundo. «Estos dos fotones viajaron a la misma velocidad. Einstein sigue imponiéndose», señaló Michelsen.