Oviedo vivió ayer su primera «flashmob», traducido literalmente de inglés como «multitud instantánea» («flash»: «destello, ráfaga»; «mob»: «multitud»), una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente.
Fue a las ocho y media de la tarde en la plaza de la Escandalera. La convocatoria en este caso se realizó a través de la red social Facebook y contó con la participación voluntaria de medio centenar de personas y con la involuntaria de muchos paseantes sorprendidos.
A las ocho y media en punto sonó un silbato y alrededor de cincuenta personas se quedaron paradas ante el asombro de los viandantes. Un chico en bicicleta, otro hablando por el móvil, dos chicas y un joven haciéndose una foto y un señor apoyado en «La maternidad» de Botero. Todos parados durante cinco minutos, con la mirada perdida.
«¿Qué hacen?», «¿por qué están parados?», «¿es algo para un anuncio de televisión?», preguntaban los viandantes. «No es para nada», respondía alguno que sí sabía de qué iba la historia. Cinco minutos más tarde sonó de nuevo el silbato y las estatuas humanas reanudaron su camino como si nada hubiese pasado.
Se cumplían así todos los requisitos para una acción de este tipo. Que sea sorpresiva, que no tenga ningún fin, que los actores sean variopintos y que luego no se queden riendo o comentando la jugada. Muchos ovetenses se habrán quedado con una duda ¿qué hacían aquéllos parados en la Escandalera? Absolutamente nada.