El ex presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, ha decidido reírse de sí mismo y hacerlo además en público. Estos días participó en un encuentro en Nueva Delhi que organiza un diario indio y en donde se ha convocado a líderes y pensadores de todo el mundo.
Bush dijo de sí mismo que lleva una vida de «viejo tipo retirado que se dedica a jugar al tejo y a hacer viajes en crucero». Además, añadió que el hecho de que ahora le paguen por hablar «debería de considerarse un crimen de guante blanco, como diría mi padre».
El ex presidente de los EE UU también bromeó con las mujeres y aseguró que cuando dejó la política le aseguró a su mujer que aprendería a cocinar, pero «con la condición de que siguiese haciéndolo ella», matizó Bush. La intervención del ex presidente estadounidense estuvo de lo más entretenida, tal es así que George W. Bush prefirió dejar de lado el guión que tenía preparado y optó por la improvisación. Las preguntas de los asistentes al acto se alargaron más de media hora y Bush, impaciente por la salida de su avión, le dijo al moderador, sin cerrar el micrófono: «Oye, parece que no te importa, pero tengo que coger un avión ahí fuera».
El ex presidente americano se ganó en sus años en la Presidencia una fama de patoso, en lo que se refiere a sus salidas de tono en los discursos y a sus comentarios fuera de lugar. De hecho, fue en la India donde uno de los periódicos nacionales ideó una tira cómica en la que Bush aparecía representado como un superhéroe desorientado que confundía a Hitler con el príncipe Harry de Inglaterra, y que incluso prometía devolver la democracia «a todo aquel que la haya perdido por un módico precio».
Bush ha decidido ponerle gracia a todos los asuntos y tomarse con buen humor su nueva vida alejada de la política. Ahora está escribiendo un libro, «aunque algunos creen que no soy capaz de leer», aseguró.