Fèlix Millet tenía la mano larga, pero hasta extremos inverosímiles. El presidente de la fundación Orfeó Català-Palau de la Música, ahora imputado por apropiación indebida de dinero de una de las instituciones con más carga simbólica de Cataluña, no sólo se apropió de varios millones de euros de la institución. Además, en 2002 cargó la fastuosa boda de su hija al Palau de la Música e hizo, además, que sus consuegros le pagaran el 50 por ciento del gasto, unos 40.000 euros.
El importe global de la fiesta en la que participó una amplia representación de la clase política catalana, ascendió a 81.156 euros. Fuentes de la investigación explicaron que los padres de Xavier Rafart, casado con Clara Millet, asumieron este pago, un gasto que consideraron muy elevado y que les supuso recortar la lista de invitados de la familia. Para poder hacer la boda en el interior del centenario edificio modernista se tuvo que adaptar una plataforma elevada por encima de todas las butacas y eliminar la inclinación de la platea dónde se dispusieron las mesas de los invitados.
El pasado octubre, los abogados del Palau de la Música presentaron varios documentos sobre los gastos de Millet, y entre estos había documentos justificativos de importes de la boda sufragados por la institución musical, como 11.161 euros de la guarnición con flores y 33.415 de las obras de reforma. Los coros del Orfeó también cantaron y se les adjudicó una factura de 5.500 euros.
La práctica de endosar la factura de los gastos personales al Palau, más que una excepción parece una norma. Pero Millet, además, ya sabía de qué iba esto de casar una hija con cargo a la institución musical. En la boda de Laila Millet con el biólogo inglés Ross Jackson, también en 2002, la factura fue de 129.010 euros. 28.895 fueron para la empresa que sirvió la comida (Prats-Fajó) y 6.769 para la que decoró el auditorio con flores.