Flavia Massoli se ha alzado en pie de guerra con el que hasta el pasado año era su jefe, el presidente del FC Barcelona Joan Laporta, y con quien asegura que mantenía una larga relación sentimental. Flavia ha denunciado que fue coaccionada para abandonar el club y ahora sólo reclama «tener el paro como el resto de los españoles». La brasileña, ex empleada del departamento de protocolo, denunció ayer a Laporta por despido improcedente en julio de 2008. A la salida del juzgado de lo social de Barcelona y en compañía de su abogada declaró a «Europa press» que no se encuentra «nada bien», pero que no odia a Laporta. Flavia ha acudido a algunos programas del corazón donde ha asegurado que el supuesto romance era un secreto a voces en el club. Según la versión de la brasileña, ésta fue coaccionada pues se acercaban las elecciones y se temía que este hecho dañara la imagen del presidente. Los testigos no han acudido al juicio. «No, ni los testigos han dado la cara, no se han presentado al juicio», dijo Flavia.