La cantante estadounidense Beyoncé visitó el sábado por la noche las pirámides de Guiza acompañada por la máxima autoridad de la arqueología egipcia, Zahi Hawass, después de ofrecer el pasado viernes un concierto en el sur del país, no exento de polémica.
Según una nota difundida por el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, Hawass explicó a la intérprete los últimos descubrimientos realizados en la zona.
En el encuentro, que se produjo por petición de Beyoncé, el arqueólogo le comentó también el uso de nuevas tecnologías para descubrir los secretos de la gran pirámide, la del faraón Keops, de la IV dinastía (2575-2150 a.C).
Beyoncé, vestida con un traje blanco que le cubría el cabello, tuvo la oportunidad de conocer de primera mano la historia de los grandes faraones y de la esfinge.
El pasado viernes la cantante ofreció un concierto en el exclusivo complejo turístico de Port Ghalib, situado en la costa del Mar Rojo en el sur del país.
La actuación despertó cierta polémica en Egipto y fue criticada por los islamistas, que pidieron su suspensión por el atuendo y los movimientos sensuales característicos de la estadounidense.
No es la primera vez que Beyoncé levanta protestas en países de mayoría musulmana. En octubre, la cantante tuvo que aplazar el concierto que tenía previsto en Kuala Lumpur (Malasia) debido a la presión de radicales islámicos.
En aquella ocasión los organizadores del concierto, «Organisers Marctensia», explicaron que el aplazamiento era «decisión de la artista y no tiene nada que ver con razones externas». La firma organizadora no indicó cuándo se podría ver en Kuala Lumpur a la ganadora con «Single Ladies», el apartado vídeo del año de la última edición del MTV Video Music. La suspensión del concierto en Malasia no fue ninguna sorpresa, porque no era la primera vez que Beyoncé se quedaba sin actuar allí. Ya le había sucedido lo mismo en 2007, aunque para el recital previsto en octubre había prometido vestir recatadamente.
Curiosamente, la explosiva cantante estadounidense actuó hace dos años en la vecina Indonesia, la nación con la mayor comunidad musulmana del mundo y donde florece el integrismo islámico.
Icono presente del éxito y la fama, a Beyoncé, muy premiada y querida por la industria, se le escapan pocas cosas. Entre sus pocos baches figura, recientemente, la demanda que le ha puesto la firma Abercrombie & Fitch por utilizar un nombre muy parecido al de la fragancia de la firma, que posee desde 2002. El nuevo perfume que la cantante tiene previsto sacar al mercado se llamará «Sasha Fierce» y el de la firma, «Fierce».