Barcas y góndolas de Venecia navegaron ayer por el Canal Grande de la ciudad para participar en el funeral de la ciudad, una iniciativa organizada por sus ciudadanos para sensibilizar a todo el mundo del grave problema de la despoblación de la ciudad, que tenía 120.000 habitantes en la década de los años sesenta y ahora está por debajo de los 60.000. Los turistas, sorprendidos, pudieron asistir a un cortejo fúnebre por el Canal Grande, en el que participaron unas 300 personas navegando en sus barcas a remos siguiendo la góndola donde se colocó el ataúd rosa que simbolizaba la muerte de la ciudad.
El féretro fue colocado después ante la sede del Ayuntamiento, el palacio Farsetti, donde se pronunció una oración fúnebre por la «Serenissima» en dialecto veneciano.
«Venecia está en peligro», afirmó Matteo Secchi, uno de los organizadores de esta iniciativa. Para Matteo el 21 de octubre pasado, cuando la población veneciana bajo de los 60.000 habitantes, se puede considerar una de las fechas trágicas de la historia de la ciudad. «Si el 4 de noviembre de 1966 los venecianos lo recordarán como la fecha de la gran tragedia de la inundación, el pasado 21 de octubre pasará a la historia como la tragedia de la despoblación», añadió Secchi.
El funeral terminó cuando del ataúd salió la bandera de la Fenice (Ave Fénix), uno de los símbolos de Venecia. El movimiento está realizando una recogida de firmas dirigidas a todas las personas que quieran «convertirse en veneciano». El primer «nuevo veneciano» es el filósofo español Víctor Gómez Pin, que fue premiado el pasado año por su artículo «No al modelo Venecia», en el que comparaba la despoblación del centro de Barcelona con el de la ciudad de los canales.