Oviedo, María José IGLESIAS
La ministra de Defensa, Carme Chacón, volvió, por segundo año consecutivo, a dar que hablar por su indumentaria en el acto de la Pascua militar. De nuevo asistió vestida de pantalón. La etiqueta exigía a las mujeres traje largo, pero el fallo no fue ése. Chacón eligió «pata de elefante», una tendencia olvidada en las últimas temporadas. Con un largo tan exagerado que la dejaba sin pies. El pantalón y la chaqueta, negros, con camisa gris eran diseño de Roberto Torretta.
La Casa del Rey aseguró que la Ministra iba «homologada por el protocolo». Hubo asistentes que pusieron el grito en el cielo, aunque el traje era discreto. Sí modificó el peinado, sustituyó la coleta tirante con aire castrense del año pasado -un guiño a las mujeres militares- por un recogido que la favorecía más. También suavizó el maquillaje. En realidad, los pantalones, siempre que formen parte de un smoking femenino o su equivalente, no rompen el protocolo de indumentaria de alta gala, aun cuando el equivalente al chaqué -nacido para montar a caballo- sea el traje largo para las mujeres.
El largo de los pantalones de mujer sigue criterios estrictos. No importa si es de corte recto, pantalón de seda o tejanos. El dobladillo nunca toca el suelo. Esto crea el riesgo de tropezar y desarma la silueta. La longitud depende directamente del tamaño del tacón.
Cuando se usan tacones altos con pantalones, debe dejarse que se vea, al menos, la puntera del calzado. En el caso de la Ministra no se cumplía. La explicación que se dio el año pasado cuando acudió al acto castrense con esmoquin de Purificación García fue que Chacón confirmó con los servicios de protocolo del Ministerio que el esmoquin femenino era adecuado. Lo que sirvió en 2009 se afianza en 2010.