La Berlinale vivió un domingo de alto cine. El premio «Príncipe de Asturias» el arquitecto Norman Foster y su mujer, Elena Ochoa, participaron como invitados de honor en el Talent Campus, una iniciativa del Festival berlinés para poner en común a 350 promesas del cine de más de cien países. Los consejos llegan de los grandes reconocidos, y ayer le tocó el turno, entre otros, a la realizadora española Isabel Coixet, encantada con el ambiente cinéfilo del Festival de Berlín: «Ya me han propuesto tres o cuatro proyectos». Coixet envió a los jóvenes un consejo: «Lo más importante a la hora de hacer cine es no dejarse llevar, sobre todo al principio, por la amargura de pensar que otros triunfan y yo no». Por cierto que el Talent Campus da un premio al mejor corto de los presentados por la nueva generación de directores y uno de ellos, el español Sergi Portavella, es uno de los cinco finalistas.
El rostro más popular de la jornada fue el del actor estadounidense Ben Stiller, con gafitas de intelectual y barba de un par de días. Aguantó miles de flashes para promocionar su última película, que se pudo ver ayer en la capital germana. Se titula Greeenberg y dicen las primeras críticas que promete. se trata de una comedia ligera y Stiller interpreta a un neurótico urbanita muy al estilo de Woody Allen (y salvando todas las distancias). «No soy tan bueno contando chistes en la vida real como en el cine», aseguró Stiller a los periodistas. Tiene tras de sí una ya larga carrera profesional pero es la primera vez que el actor opta a un premio en el Festival de Berlín, que este año cumple 60 ediciones.
Otro famoso, Leonardo DiCaprio, que anteayer acompañó a Martin Scorsesse en la presentación de la película «Shutler Island», aseguró ayer no sentirse obligado «a interpretar papeles socialmente comprometidos», no sea que le encasillen y eso repercute en la cuenta corriente. Activo defensor del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, DiCaprio sostiene que aún debe dársele «tiempo» desde «el respeto» para que el mandatario pueda «superar los obstáculos» y «cumplir sus promesas» electorales, entre ellas reducir las emisiones de dióxido de carbono.