Los 121 candidatos de la 82.ª edición de los «Oscar» se dieron cita ayer en el tradicional almuerzo organizado por la Academia de Hollywood en el hotel Beverly Hilton (California), un acto donde el actor austriaco Christoph Waltz brilló con luz propia. No estuvo presente la española Penélope Cruz, que asistió el domingo a los premios «Goya», pero acudieron los cinco nominados en la categoría de mejor director, los cinco candidatos a mejor actor y cuatro de las aspirantes al premio de mejor actriz.
Por allí desfilaron, en este orden, Gabourey Sidibe («Precious»), Sandra Bullock («The blind side»), Lee Daniels («Precious»), Vera Farmiga («Up in the air»), Woody Harrelson («The messenger»), Carey Mulligan («An education»), Jeff Bridges («Crazy heart»), Kathryn Bigelow («The hurt locker»), Jeremy Renner («The hurt locker»), Christoph Waltz («Inglourious basterds»), Maggie Gyllenhaal («Crazy heart») y Colin Firth («A single man»). Es la primera candidatura al «Oscar» para la mayoría (excepto Harrelson y Bridges) y los nervios estuvieron a la orden del día. «Poneos en pie cuando me aplaudáis», fue lo primero que dijo Sidibe, antes de confesar que desde el estreno de la película han sido muchas las adolescentes que se han acercado a ella para comentarle los abusos físicos que han sufrido. «En muchas ocasiones era la primera vez que se lo decían a alguien. Es algo que emociona», señaló.