La modelo australiana Gemma Ward tenía 15 años cuando saltó a las pasarelas y los diseñadores se la rifaban. Su delgadísimo cuerpo y sus grandes ojos la convirtieron en una de las más cotizadas. Campañas publicitarias para firmas como Prada, más de 20 portadas de la revista «Vogue» y 3 millones de dólares de ingresos en 2007, según Forbes, prueban la relevancia que alcanzó.
A finales de ese año, la modelo dejó de trabajar. Según informaba ayer el diario «El País» nadie aclara si es que ella no quiere o no la quieren. Una de sus últimas apariciones, en el desfile de primavera/verano de Chanel en 2008, luciendo un biquini vaquero, suscitó numerosos comentarios. Su cuerpo se había redondeado. Desde ese momento, las únicas fotos que se han visto de ella son robadas, y en ellas aparece paseando por la calle o por la playa. Gemma Ward ha crecido, ha ganado kilos y se ha transformado en una jovencita veinteañera. Al principio se justificó este paréntesis laboral por su intención de convertirse en actriz, pero según parece tampoco esos proyectos han salido adelante. No se descarta que la jovencísima modelo esté encantada con su nueva vida y haya decidido abandonar las pasarelas. No se ha retirado oficialmente, pero todo parece indicar que no tiene intención de volver.