Lanas, pieles y sedas serán los tejidos estrella de la temporada otoño-invierno a juzgar por la cuarta jornada de Cibeles Madrid Fashion Week, día en el que apuestas poco singulares no consiguieron levantar un ánimo enrarecido por la lluvia.
Miriam Ocáriz se mueve en la contradicción y combina el futurismo geométrico con una ingenuidad propia de Caperucita para una colección delicada a la vez que agresiva. Y lo hace de forma brillante con la superposición de prendas y tejidos. Así, hay vestidos y faldas fruncidas con vuelo en lanas y en baquilla mezclada con lurex para conseguir el aspecto «chanel».
Ana Locking aprovecha un momento de felicidad vital para inyectar optimismo a través de una intensa paleta cromática -naranjas, celestes, rosas que evolucionan hasta los estampados finales- a su colección, un canto a un «destino circular». La diseñadora utiliza patrones y tejidos clásicos (satén, crepé de seda y de lana), muy femeninos y que marcan la cintura, pero le añade constructivismo formando puzles de piezas geométricas en vestidos, faldas y chaquetas.
Por contra, un sobrio Lemoniez busca el «lujo oculto» con vestidos de corte suave y siluetas anchas pero fluidas. Los patrones estructurados se rompen con aberturas que maquillan la sencillez en abrigos, capas y vestidos de media altura.
José Miró abrió la jornada apostando por los irisados y las lentejuelas combinadas con tejidos nobles para dar a luz amplios vestidos, ajustados pitillos y cortas faldas. Sus materiales, mohair y seda, envuelven y adquieren su esplendor con agua marina, azules y dorados.
El pantalón ha sido el protagonista de la colección de Ailanto: diferentes volúmenes, largos y texturas se gestan para lograr un look juvenil y algo excéntrico. Los grandes pliegues pueblan vestidos, faldas y pantalones en organza de seda, otomán de terciopelo dorado y sedas mezcladas. Ailanto juega con la mezcla cromática de amarillos, fucsias y corales con negros, grises y ocres.
El universo de Lydia Delgado se recrea en jerséis de lana combinados con faldas de lentejuelas y un toque lencero, blusas de crepé de seda marfil y vestidos sirena de seda, con hombreras superpuestas de pelo artificial.
David Bowie y los ochenta han sido la fuente de inspiración de la colección de Kina Fernández (en la que ha participado activamente su hija, María Álvarez), en la que destacan los abrigos de volúmenes amplios. Tejidos gruesos y lanosos se unen a la perfección con recogidos naturales en ligeros vestidos de seda y chaquetas. Cerró la jornada, en el programa off, María Lafuente con un «grito al optimismo». Desde el negro inicial, las prendas estructuradas hacen un viaje hasta el blanco visitando marrones, beiges, magentas y naranjas.
Entre el público asistente a los desfiles se vieron rostros famosos, entre los que estaban Eduardo Noriega, Eva Amaral y Raquel del Rosario.