Mon Dieu! Todo empezó con un rumor más en una red social: la primera dama francesa, Carla Bruni, mantenía un supuesto romance con el cantante Benjamin Biolay. Pero no se quedaba ahí la cosa: su marido, Nicolas Sarkozy, hacía lo propio con su secretaria de Estado de Ecología y ex karateca, Chantal Jouanno. Los comentarios en Twitter tuvieron eco en algunos medios de comunicación y se armó la de San Quintín. Hasta ahora, la solidez de los inquilinos del palacio del Elíseo nunca estuvo en entredicho, ni siquiera en la categoría de cotilleo.
El «Journal du Dimanche» acogió el rumor en uno de sus blogs pero pronto se «evaporó», al igual que en otras webs informativas que hicieron desaparecer cualquier comentario al respecto. Los medios británicos no tenían esos problemas y el «Daily Telegraph» reprodujo lo que contaba el post eliminado (en internet todo deja huella), con frases como: «Carla Bruni se come a besos a Benjamin Biolay; Sarkozy se consuela con Jouanno. Es el cotilleo del momento y podría convertirse en la historia del año». En otros medios se hablaba de rumores infundados, meras intoxicaciones. Por su parte, la web suchablog.com se mojó al afirmar que Bruni y Biolay viven en la casa de él, en París.