Módem Press
Miles de personas participaron ayer en Madrid, en un ambiente festivo y colorista, en el desfile a favor de la visibilidad de las personas transexuales, colectivo en el que la manifestación del orgullo gay ha querido este año centrar sus reivindicaciones. Pasadas las seis de la tarde, una traca lanzada en la Puerta de Alcalá por un grupo de «falleros valencianos», acompañados de «una falsa» Rita Barberá (alcaldesa de Valencia), dio el pistoletazo de salida al desfile, organizado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y el colectivo de Madrid COGAM. «A pesar del calor, el fútbol y la crisis», los organizadores han calculado una participación similar a la de años anteriores, cuando manejaron cifras de más de un millón de personas.
Xente Gay Astur (Xega) asistió un año más a la convocatoria para reivindicar la igualdad de derechos de los homosexuales, lesbianas y transexuales. Hace quince años, en la primera manifestación del «Día del orgullo gay», apenas pocos miles de personas pedían el imposible de legalizar los matrimonios entre homosexuales. Han pasado de ser un colectivo marginado a ser un grupo de presión: «Ahora decimos que es el "Día del orgullo ciudadano», comentaba Tino Brugos, de Xega, «vienen padres de familias y apostamos por la visibilidad. Si hemos conseguido cambios legales, ha sido por esta visibilidad». Y esta presencia pública ha transformado a aquel pequeño grupo marginado en un «lobby» de presión que no pueden obviar los partidos políticos: «Hemos generado un estado de opinión y una presencia real en todos los ámbitos. Ahora ninguna organización puede actuar políticamente sin una agenda LGTB, igual que lo tienen para las mujeres y otros colectivos».
Como todos los años, el colorido de la bandera arco iris tiñó el desfile, aunque en esta ocasión tuvo que compartir protagonismo con los colores de la selección española de fútbol, que se la jugaba en Sudáfrica a la misma hora de la «cabalgata del Orgullo». A pesar de que la tolerancia se va abriendo paso en la sociedad, «todavía quedan bolsas de homofobia. Este año el goteo de agresiones que llegaron a Xega fue tan grave que solicitamos una entrevista con la defensora del pueblo asturiano en la que le presentamos las agresiones».
Manel Fernández Noriega, coordinador de Xega, comentaba: «La visibilidad nos hace más vulnerables porque se nos nota más, y muchas agresiones se centran en nosotros. En los pueblos pequeños es más difícil que el transexual pueda hacer su proceso. Tiene que marcharse a una ciudad».
La pancarta de cabecera, con el lema de la marcha «Por la igualdad trans», iba sujeta por la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que se incorporó unos minutos después de comenzar el acto, junto a otros representantes políticos como el portavoz de IU en el Congreso, el asturiano Gaspar Llamazares; el coordinador general de IU, Cayo Lara, y miembros de las organizaciones convocantes.
Junto a ellos, desfiló el transexual israelí Suku Alexander, en representación de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de Israel, después de que la organización vetara la presencia de la carroza de Tel Aviv por no haber condenado el ataque a la «Flotilla de la Paz».
Tanto los políticos como los organizadores coincidieron en denunciar que en pleno siglo XXI los transexuales sean considerados personas enfermas.