Esqueleto del asunto

17.07.2009 | 02:00

El final de la tira de la financiación autonómica se sabía ya en la primera viñeta: la reforma del Estatut. El factor invariante -sabido- era que Cataluña debía aumentar financiación, para reducir la brecha entre lo mucho que aporta y lo poco que recibe (su versión). La variable -incierta- era cuánto estaría dispuesto a poner el Estado para que, contentando a Cataluña, las demás autonomías ganaran también (aunque menos) y se quedaran panchas. Variable despejada. Aclarado el mecanismo, las cuestiones «políticas» a sopesar son éstas: a) el peso que aún mantenga la solidaridad entre regiones, para seguir hablando de cohesión; b) el peso que haya tenido en el proceso la búsqueda de estabilidad del Gobierno (en Cataluña y en España); c) el peso que la aportación del Estado tenga sobre un erario público que va quedando exhausto. Sopésese. El resto es palabrería técnica o cultura del agravio.

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