Tedios de estío

21.07.2009 | 02:00

Julio es mes raro. En realidad lo son todos, si pensamos en ellos, o sea, si tratamos de buscarles un sentido. En todo mes en que empieza una estación (junio, septiembre, diciembre, marzo) hay algo promisorio, lleva dentro una transición a otra cosa. En cambio, los meses de plenitud, como julio (y octubre, enero, abril), dejan ver ya claramente que la magia del verano (o el otoño, el invierno, la primavera) sólo está en el pasado y la memoria, y no se muestra en los días. Mucha gente que trabaja en julio, que es la mayoría, aborrece este mes por la afrenta de ver pasar el verano sin poder meterse en él, como si estuviera en un escaparate. Sin embargo, el que está dentro del verano, y supuestamente lo disfruta, padece una afrenta mayor, la de comprobar que no hay nada en el interior del mes de julio, salvo tiempo, y también calor. Incluso le llega la sospecha de que no hay nada en nada.

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