«No soy un santo»

24.07.2009 | 02:00

La del título es una brillante frase de Berlusconi para salir de la trampa en que está metido. Un mensaje perfecto, en términos mediáticos y opináticos, que encaja de lleno en nuestra cultura católica, apostólica y romana. ¿Hay algo más aceptado socialmente en Europa-Sur que tener creencias y pecar?, ¿quién no confiesa ser «un mal cristiano», o «un pobre pecador»? A fin de cuentas, gracias al pecado hay confesión, y gracias a ésta, confesionario, confesor e Iglesia misma, cuyo poder supremo es la absolución de los pecados (en venta minorista, las indulgencias). Un pecador, una oveja descarriada, un hijo pródigo, siempre es bienvenido en Roma, y Berlusconi, con talento innegable, ha emprendido el infalible camino del arrepentimiento. ¡Qué gran regalo sería -será, creo- para el Vaticano un tan gran pecador arrepentido! El gran déficit de la izquierda es que no sabe arrepentirse.

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