Alcorcón: Juanma, Nagore, Íñigo López, Gómez, Anuarbe, Béjar (Carmelo, min. 73), Rubén Sanz, Mora, Ernesto (Jeremy, min. 64), Borja (Carmelo, min. 81) y Cascón.
Real Madrid: Dudek, Arbeloa, Albiol, Metzelder, Drenthe, Diarra, Guti (Gago, min. 46), Granero (Marcelo, min. 62), Van der Vaart, Raúl (Van Nistelrooy, min. 71) y Benzema.
Goles: 1-0, min. 15: Borja. 2-0, min. 21: Arbeloa, en propia puerta. 3-0, min. 39: Ernesto. 4-0, min. 51: Borja.
Árbitro: Turienzo Álvarez. Amonestó a Nagore por parte del Alcorcón y a los madridistas Guti, Albiol y Diarra
Incidencias: 4.000 espectadores en el campo de Santo Domingo. Lleno.
Alcorcón, Agencias
Es posible que el Madrid golee al Alcorcón en el Bernabeu. Muy posible, aunque difícil. Pero el mal ya está hecho. Si Pellegrini andaba perdido cuando le llovían las críticas por no jugar bien cuando ganaba, ahora necesitará un gran paraguas para resguardarse del chaparrón. De su mano, el Madrid más estrafalario llevó sus miserias hasta Alcorcón. Un equipo de vergüenza, que juega andando, sin sangre, sin orden ni mando, salió humillado de un campo de Santo Domingo que vivió la mayor fiesta de su historia.
El Alcorcón, montado con un millón y pico de euros le pasó por encima a los 400 del presupuesto blanco. Fue un vendaval que bailó a la galaxia madridista con un fútbol de manual. Juego rápido, directo y sin concesiones. Laterales que en las bandas eran puñales, centrales inexpugnables, centrocampistas comprometidos y delanteros matadores, como Borja, que se abona a hacerle dos al Madrid cada vez que se le ponen delante. Los metió ayer, como había hecho antes cuando jugaba en el Alicante y en el Leganés en otras toscas aventuras coperas blancas.
El Madrid fue una sombra en el campo. Sólo se salvó Dudek y eso que se llevó cuatro. Guti estuvo perdido, impotente y se jugó la expulsión al filo del descanso. Pellegrini lo sentó en el entreacto. Sacó a Gago. Más de lo mismo. Los futbolistas de blanco eran náufragos, solitarios, sin amigos. Otra vez, como siempre con Pellegrini, las bandas no existieron. Ni en ataque, ni en defensa. Drenthe naufragó en el lateral, Van der Vaart en la banda, Raúl arriba... Al final, 4-0 de un equipo que en septiembre empató en su visita al Carlos Tartiere.