EFE
Paco G. Paz
Washington, 5 nov (EFE).- Un comandante del Ejército de Tierra de EEUU protagonizó hoy una matanza en la base militar de Fort Hood, en Texas, en la que, incluido él, perdieron la vida doce personas y más de treinta resultaron heridas.
Las autoridades identificaron al atacante como el comandante Malik Nadal Hasan, de unos 40 años, quien supuestamente fue abatido durante el ataque.
Otros dos soldados fueron detenidos como sospechosos, pero se desconoce su grado de participación en el tiroteo.
El ataque se produjo a las 13.30 hora local (19,30 GMT) en el centro de preparación de la base militar, que acoge a unos 42.000 soldados y es la más grande de EEUU en el mundo.
Según las primeras informaciones, Malik Nadal Hasan, que portaba un arma corta, abrió fuego en las instalaciones del centro, que acoge a los soldados que están a punto de ser enviados al frente y que eran objeto de una última revisión médica.
"Un soldado abrió fuego y, debido a la rápida respuesta de las fuerzas policiales, fue abatido", dijo el General Robert Cone, responsable de la base, en una rueda de prensa.
Tras este incidente, se escucharon otros disparos en el teatro de la base, donde iba a celebrarse poco después una ceremonia de graduación.
Los responsables de Fort Hood clausuraron inmediatamente las entradas y salidas de la base, a donde se desplazaron numerosas unidades de emergencia médica y equipos especializados del FBI.
En un principio, la agencia federal descartó que se tratara de un atentado terrorista, aunque se ha decidido incrementar el nivel de seguridad en todas las bases del país.
No obstante, fuentes militares consideran que aún es "demasiado pronto" para descartar ninguna hipótesis.
Los heridos fueron atendidos en el lugar y los más graves fueron trasladados a centros hospitalarios. Las autoridades han alertado de la escasez de sangre y han lanzado un llamamiento para pedir donaciones.
Al menos dos de los heridos se encuentran en estado crítico.
La base militar acoge cientos de familias, pero el general Cone aclaró que entre los heridos y fallecidos no hay niños.
El presidente, Barack Obama, fue inmediatamente informado del suceso, que calificó de "horrible incidente de violencia".
"Ya es duro cuando nuestros soldados pierden la vida en misiones en el exterior, pero es horripilante cuando lo hacen en incidentes como éste, en sus propias bases en suelo estadounidense", afirmó el presidente en un acto en el Departamento del Interior.
"Son hombres y mujeres que han tomado la decisión valiente y altruista de arriesgar, y en ocasiones dar, la vida por nosotros cada día", afirmó Obama.
Altos funcionarios de la Casa Blanca se reunieron de inmediato en la Sala de Crisis para tratar de recabar información sobre el incidente.
Por su parte, el secretario de Defensa, Robert Gates, dijo que sus "primeros pensamientos y oraciones están con los heridos y con las familias de las víctimas, así como con aquellos que viven y trabajan en Fort Hood".
El Gobernador de Texas, Rick Perry, ordenó que las banderas del estado ondeen a media asta y dijo que, por el momento, se está trabajando en la identificación de las víctimas y en localizar a sus familias.
Este incidente viene a sumarse a un año de especial tensión en el ejercito de Tierra de EEUU, que, con dos guerras en marcha, ha registrado un aumento en los casos de desordenes mentales y de suicidios.
La propia base de Fort Hood ha sido escenario en los últimos dos años de varios incidentes violentos, el último de ellos hace tres meses, cuando un soldado mató a otro en una pelea entre militares en casa de uno de ellos.
A mediados del año pasado, un soldado mató a balazos a su teniente y luego se suicidó, y en julio pasado un soldado fue acusado de asesinar a otro compañero de su división, tras regresar de Irak. EFE