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Delitos contra el honor y los relacionados con la protección de datos, los más habituales

Las compañías de seguros españolas ya ofrecen novedosos productos para salvaguardar la identidad

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Delitos contra el honor y los relacionados con la protección de datos, los más habituales
Delitos contra el honor y los relacionados con la protección de datos, los más habituales 
 MULTIMEDIA

«Internet es una selva de trampas que la ley no es capaz de detectar o combatir eficazmente; se requieren soluciones comunitarias o a nivel internacional»
«La realidad social siempre va por delante de la realidad jurídica, y más en el caso de internet, pero conseguir una legislación global me parece una utopía»
«La legislación española de protección de datos es una de las más restrictivas a nivel mundial, tanto que choca con el funcionamiento y la esencia de internet»
«La gente nunca se lee la letra pequeña cuando se registra en una plataforma de servicios de internet; si lo hiciera, nadie completaría ningún registro en la web»
«Mucha gente demoniza internet y exagera las cosas, cuando internet no es más que un reflejo de la sociedad en la que vivimos y de nosotros mismos»

2 M. P. El juez del Juzgado número 2 de Grado, Carlos Martínez de Marigorta, también está de acuerdo en que «la realidad social va por delante de la realidad jurídica, y más en el caso de internet». El juez suma, además, nuevos inconvenientes, como la falta de medios para investigar los delitos telemáticos y demasiada burocracia: «Se exige una autorización judicial para todo», cuenta. Marigorta cree que acordar una legislación global para internet «es una utopía» y que internet, «por su propia esencia, siempre se va a resistir a que se regule». Cuestión diferente serían asuntos más específicos, como la propiedad intelectual y las descargas ilegales, un fenómeno que el Gobierno español pretende frenar con la polémica «ley Sinde». Carlos Martínez de Marigorta puntualiza, además, que la mayor parte de los asuntos relacionados con internet que terminan en los Juzgados asturianos tienen que ver con descubrimiento de secretos -personas que se apropian de las contraseñas del correo electrónico de terceros-, las denuncias por injurias y calumnias, la protección de datos y delitos contra el honor. También cambia el perfil de quién comete el delito: «Suele ser gente joven, que comprende internet», comenta el juez. «Los instrumentos jurídicos no acaban de entender la realidad de estas circunstancias. Parece forzado aplicar el Código Penal a una conversación de internet que surge con espontaneidad, como si estuviéramos en un bar entre amigos...», sostiene.

El abogado asturiano experto en nuevas tecnologías Martín López Escartín, gerente del Grupo Alianza Legal, cree que el ciudadano de a pie cada vez conoce más sus derechos y formula más denuncias relacionadas con delitos relacionados con internet. «Cada vez se ve más», explica. A su despacho llegan, sobre todo, denuncias de ciudadanos contra empresas por revelar sus datos personales, la mayoría compañías de telefonía móvil y de servicios financieros. «La gente no se lee la letra pequeña cuando contrata un servicio en internet. Todos le damos a aceptar, y, en realidad, lo que estamos haciendo es consentir a que vendan, donen o cedan nuestros datos personales», explica López Escartín. Pero tiene solución legal: los derechos ARCO, el conjunto de acciones a través de las cuales una persona física puede ejercer el control sobre sus datos personales, acudiendo a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Aun así, Martín López Escartín opina que si la gente se leyese la letra pequeña, nadie se daría de alta en ninguna página de internet.

Con mejores ojos ve la red el director de la Escuela de Informática de Oviedo, José Emilio Labra. «Mucha gente con internet exagera un poco las cosas y lo demonizan», explica. «Internet es un reflejo de la sociedad, de nosotros mismos», comenta. «Es la dimensión global la que nos asusta; cuando colgaba las notas de los alumnos en un tablón no tenía problemas, si las cuelgo en la web sí, porque se creen más expuestos», cita a modo de ejemplo. Por su profesión, Labra es un usuario avanzado de internet y asegura que nunca ha tenido ningún problema. «Quizás algún comentario anónimo en mi blog, pero nunca injurioso», cuenta. El debate sobre la privacidad y la protección de datos es obligado en la Escuela. «Les digo a los alumnos que internet con las redes sociales es como una pequeña aldea, donde los vecinos cuchichean», comenta. Labra se permite un consejo a nuevos usuarios: «Que intenten actuar como si estuvieran entre vecinos y amigos, porque en internet nada está oculto y puede tener consecuencias».

Para el abogado experto en nuevas tecnologías Miguel García Vigil, del despacho Ramón Hermosilla y Gutiérrez de la Roza, la legislación española en cuanto a protección de datos en internet «es una de las más restrictivas a nivel mundial». Tanto que «choca con el funcionamiento de internet». A García Vigil le llama la atención el llamado «derecho al olvido», relacionado con la huella que deja una persona en internet. Y es que casi nadie se salva de quedar flotando en el ciberespacio, ya sea por una multa de tráfico, una sentencia condenatoria o un comentario en una red social. Para Miguel García Vigil «permanecer eternamente por uno de estos asuntos en la indexación de un buscador no tiene sentido, y se debe ejercer el derecho de cancelación». Sin embargo, una vez más, internet va por libre, y por delante. En pleno debate sobre el «derecho al olvido» en internet, Google, el buscador de buscadores, acaba de anunciar la sustitución de su viejo motor de búsqueda por un nuevo indexador mucho más potente, de nombre «Caffeine», que realizará búsquedas más exhaustivas y más atrás en el tiempo.

Muy relacionado con el «derecho al olvido» está otro fenómeno cibernético muy debatido, internet después de la muerte: qué sucede con nuestras contraseñas cuando morimos y qué pueden hacer nuestros herederos para recuperarlas. También existe un vacío legal y depende de la compañía donde estuviese alojada la cuenta. Google y Microsoft permiten acceder a una cuenta con un certificado de defunción, mientras que Yahoo! no difunde la información de la cuenta bajo ningún concepto.

El que camina tan rápido como internet es el negocio. En el mercado negro de compraventa de datos se pueden obtener datos personales de un perfil de Facebook por un euro; el acceso a datos bancarios asciende a 44,75 euros. En el lado bueno están las compañías de seguros, que ya ofrecen productos para protección de la identidad. El seguro se articula en tres ejes -prevención, detección y resolución- y ya está disponible en España por noventa euros anuales.

2 Marta Pérez

Una red social mal administrada (sin establecer filtros de amigos y privacidad) entraña muchos peligros. Que se lo digan a Kimberley Swam, una joven adolescente británica que ha sido despedida por expresar en la red social Facebook que su trabajo era muy aburrido y nada de lo que hacía era demasiado productivo. Su jefe, que se desconoce cómo consiguió ver sus comentarios, la llamó a su despacho y le pidió que borrara esos comentarios, porque no quería ver esas noticias de su empresa en la red. La joven le respondió que lo había hecho en un sitio personal y que además no había puesto en ningún lado el nombre de la empresa. Pero esto no debió de resultar convincente para el empleador, ya que Kimberley recibió unos días después una carta de despido.

Las redes sociales no están siendo sólo causa de despidos del trabajo, sino de divorcios. Por ejemplo, una mujer británica de 28 años llamada Amy Taylor rompió su matrimonio cuando descubrió que su marido, David Pollard, mantenía una relación virtual con alguien (a quien no conocía en persona) en Second Life. Una mujer británica de 35 años descubrió que su marido pretendía divorciarse de ella cuando leyó su nuevo estado en su perfil de Facebook: «Niel Brady ha terminado su matrimonio con Emma Brady». Así, de sopetón.

El Facebook español, la red social Tuenti, ha jugado una mala pasada a la pequeña de los Flores, Rosario, que denunció ante las autoridades que su hija recibe amenazas a través de Tuenti, la red social más popular entre los adolescentes españoles. Al parecer, la pequeña, de sólo 14 años, cayó en una trampa y facilitó sus datos personales (fotografías incluidas) a un chantajista que posteriormente intentó amenazarla. El fenómeno se conoce como ciberbulling y cada vez está más extendido.


Manual de buenas prácticas
Todo lo que debería saber y quizá no sabe para navegar a salvo y con precauciones por la red

El acto de navegar por internet se realiza como algo cotidiano, como levantarse de la cama cada mañana. Internet en el trabajo, internet en el móvil e internet en casa. El ciudadano global está tan acostumbrado a introducir contraseñas que casi echa en falta tener que teclear una para poner a calentar la leche del desayuno en el microondas. Navegar por internet es un acto reflejo en el que el usuario no se da cuenta de la información que vuelca a la red con cada búsqueda, apertura de una página, envío de un correo o registro en una red social.

Como por mucho que los expertos insistan nadie se va a leer la letra pequeña de los proveedores de servicios, lo que queda es utilizarlos con cabeza. A la hora de enviar un correo electrónico no se puede confiar en que acabe sólo en el buzón del correo del destinatario: lo más seguro es que sea reenviado al jefe, amigo o pareja al que critica en esa correspondencia. Cualquier cosa que mueva en internet es pública, siempre. En las redes sociales es conveniente elegir a los amigos con los que se comparte información, y si no todos están en el mismo nivel de cercanía, clasificarlos por grupos: los que tienen acceso a leer el muro o ver las fotos, y los que no. ¡Muy importante! Cuidado con dar el número de móvil. Lo más probable es que acabe recibiendo costosos sms publicitarios.

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