David ORIHUELA
La plaza de la Catedral se convirtió ayer en un escenario medieval. La noche de San Juan, una fiesta pagana, se celebró en el escenario más religioso de la ciudad en una suerte de unión de lo humano y lo divino. A las once de la noche, con la plaza abarrotada por miles de personas, tras una jornada de sol y calor, se inició un espectáculo mitológico que sirvió para invocar a todas las fuerzas de la naturaleza, seres que pueblan la tradición asturiana en pos de la candidatura de la ciudad para convertirse en 2016 en capital europea de la cultura.
Un largo conjuro en asturiano que concluyó al filo de la hora bruja, a medianoche, con la siguiente estrofa: «Llograremos qu'esta plaza y este llugar sea en el trozu de tierra que llamen Europa, nel añu 2016, la capital cultural Que'l fueu venga, ¡Viva San Xuan!». Un gran cuélebre se acercó entonces a la hoguera y le prendió fuego. Y dio comienzo la Danza Prima.
El hechizo de Europa se coció en el escenario instalado sobre la fuente de la Plaza de la Catedral, enramada para la ocasión
Una hora antes, el espectáculo comenzó con la música de las mujeres de las bandas de gaitas «Ciudad de Oviedo» y «Vetusta». Poco después se inició la escenificación del conjuro, con la presencia de bardos, magas, xanas, duendes, el cuélebre....
Sonidos de la naturaleza, humo y juegos de luces dieron paso a las magas, que se presentaron contando lo que cada una aportó a la ceremonia con la que los ovetenses hicieron votos para que Oviedo lidere la cultura europea en 2016.
Al finalizar la Danza Prima, alrededor de la hoguera y dirigida por el grupo «La hedra», de San Esteban de las Cruces, estaba prevista la celebración de un concierto del músico llanisco Xuacu Amieva y su grupo.
Los bares del Oviedo antiguo también quisieron unirse a la celebración de la noche de San Juan. Los locales prepararon un «brebaje mágico», de fórmula secreta, para apoyar el conjuro.