El centro de talasoterapia sitúa a Gijón en la onda de las grandes ciudades a la hora de ofertar los servicios más modernos. Barcelona, un ejemplo a seguir, contará en dos años con un nuevo centro en el edificio histórico del Club Natació Barcelona después del éxito de instalaciones como el Poliesportiu Marítim Talassoterapia. La inversión del nuevo centro de Barcelona será de unos 12 millones de euros, por los 10 de Gijón, y la iniciativa es del propio club, que contará así con el mayor centro de la Ciudad Condal para tratamientos con agua de mar.
El éxito barcelonés es lo que los responsables municipales, sobre todo la Alcaldesa, espera para Gijón al ser éste uno de los «proyectos estrella» impulsados por el Ayuntamiento, aunque de capital privado.
La talasoterapia es un método terapéutico que se basa en la utilización del medio marino (agua de mar, algas, barro y otras sustancias) en los tratamientos. Está indicada en muchos procesos patológicos al atribuírsele propiedades analgésicas y de recuperación de dolencias como reumatismos crónicos, osteoporosis y patología de la columna vertebral. Mejora la circulación e influye favorablemente en procesos asmáticos y faringitis. Está muy indicada para la disminución de edemas, psoriasis y problemas de menopausia y pubertad. Con todo, una de las indicaciones principales de la talasoterapia es la relajación, problemas de estrés, depresiones, insomnio y fatiga. Mejora los tejidos, combate la flacidez, la celulitis y ralentiza el envejecimiento de la piel. La ubicación del centro gijonés en terrenos ganados al mar levantó algunas protestas por «antiestético», aunque hay pocas dudas de su interés público.