M. S.
Javier Olea es profesor de Lengua en un colegio de Lanzarote. Lleva ya cinco años fuera de La Calzada. Cada vez que visita el barrio pasa por el Ateneo, de lo que queda constancia fotográfica en este reportaje. Es fiel usuario de su biblioteca y su mediateca.
Como es de esperar, dada su profesión, a Javier le apasiona la lectura. «Aparte de coger libros, vengo a consultar internet, porque aquí no lo tengo», precisa. «El Ateneo me queda a un paso de casa -su familia reside en la calle de Magallanes- y, encima, lo tienes todo en un mismo edificio», añade Javier, de 30 años.
Esa diversidad de usos hace del Ateneo de La Calzada un equipamiento con voluntad propia. «No es habitual ver por ahí una instalación así. En Lanzarote hay algo parecido, pero es para toda la isla», asegura.