P. R. G.
Los vecinos de Roces no quisieron perderse las celebraciones de San Julián y ayer salieron a la calle para disfrutar de las múltiples actividades programadas por los vecinos. En primer lugar, tuvieron lugar los actos religiosos en el templo de San Julián con la tradicional misa y la procesión, a las que siguieron la actuación del Grupo Folclórico «Xolgoriu» y la de la Banda de Música de Gijón.
El ambiente en la barraca instalada junto a la sede de la Asociación de Vecinos «San Julián» fue aumentando según se acercaba la hora de comer, puesto que muchos parroquianos no querían perderse la puya'l ramu y aprovechaban para disfrutar de las delicias gastronómicas que se ofrecían en la barra. «Lo que más me gusta de las fiestas son los bocadillos de chorizu. Hay una mujer aquí, que se llama Lourdes, que tiene una mano para el chorizu y la tortilla...», destacaba José Ramón Fernández, nacido en la parroquia y colaborador en los festejos. Al final con el ramu lo dividieron en seis lotes y los vecinos de la parroquia pusieron 698 euros en total.
«Son unas fiestas con mucho tirón, como demuestra la cantidad de gente que vive en el extranjero que viene todos los años aprovechando la semana grande», añadió Fernández.
Mariluz Iglesias Roces, natural de Langreo pero residente en la parroquia, tampoco quiso perderse la fiesta. «Ya soy más de aquí que de allí y me encanta el ambiente». Por la tarde hubo romería y hoy los vecinos están citados para poner punto final a las fiestas de San Julián con una misa por los difuntos de la parroquia, a las 18.30 horas.